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El autorretrato es una práctica fascinante en la historia de la pintura, donde el artista utiliza su propio cuerpo como modelo y se observa atentamente. ¿Con qué objeto se obsesiona? La respuesta es compleja: desde el deseo de fijar un "hic et nunc", un aquí y ahora del artista en plena potencia de sus facultades, hasta la obsessión de Rembrandt por reparar en su rostro las sacudidas del tiempo. O bien, presentar las heridas del cuerpo como baluarte de un sufrimiento escondido que se desea hacer público, como lo hace Frida Kahlo.
El crítico Manuel Alberca, reconocido académicamente sobre todo por sus luminosas aportaciones teóricas a la autoficción, acomete en "Mírame. Enigma y razón de los autorretratos" un completo repaso a este género pictórico. El libro es un útil inventario que recorre desde la explosión del Renacimiento hasta los autorretratos expresionistas que exponen el descoyuntamiento del sujeto contemporáneo.
El título del ensayo, "Mírame", es acertado porque esta es su clave de bóveda. Alberca nos invita a pensar en la pasión por el selfi que inunda las redes sociales y sus consecuencias. ¿Es un exceso de narcisismo o una forma legítima de expresión? La obra de Alberca nos conduce a esa dialéctica de ver y ser visto, donde nuestra incertidumbre ontológica frente al otro se refleja en la observación del propio rostro.
Para Alberca, hay que tener disciplina para descifrar las claves de un autorretrato. Hay que ver muchas telas para aprender de qué modo cada pintor se abandona experimentalmente al ejercicio de verse. La pregunta "¿cómo soy?" solo puede responderse observando en qué momento preciso de la vida se hace. ¿A qué edad? ¿Bajo qué influencias? ¿Con qué ánimo? El autorretratista aborda todas estas cuestiones que han ido acumulándose en su cuerpo y lleva a cabo la operación de verse y pintarse.
El concepto de hápax, voz griega redefinida por Michel Onfray, es una palabra única que registra una sola vez. El autorretrato podría ser considerado un hápax existencial, una imagen única resultado de la interacción de un cuerpo que dice "yo" en un momento preciso de su historia y del mundo que lo contiene.
Alberca queda a las puertas de aventurar una filosofía del cuerpo a partir del autorretrato. El libro nos invita a pensar en ello, pero también nos da la herramienta para comenzar a cuestionar nuestra relación con nuestro propio cuerpo y su representación en el arte.
El crítico Manuel Alberca, reconocido académicamente sobre todo por sus luminosas aportaciones teóricas a la autoficción, acomete en "Mírame. Enigma y razón de los autorretratos" un completo repaso a este género pictórico. El libro es un útil inventario que recorre desde la explosión del Renacimiento hasta los autorretratos expresionistas que exponen el descoyuntamiento del sujeto contemporáneo.
El título del ensayo, "Mírame", es acertado porque esta es su clave de bóveda. Alberca nos invita a pensar en la pasión por el selfi que inunda las redes sociales y sus consecuencias. ¿Es un exceso de narcisismo o una forma legítima de expresión? La obra de Alberca nos conduce a esa dialéctica de ver y ser visto, donde nuestra incertidumbre ontológica frente al otro se refleja en la observación del propio rostro.
Para Alberca, hay que tener disciplina para descifrar las claves de un autorretrato. Hay que ver muchas telas para aprender de qué modo cada pintor se abandona experimentalmente al ejercicio de verse. La pregunta "¿cómo soy?" solo puede responderse observando en qué momento preciso de la vida se hace. ¿A qué edad? ¿Bajo qué influencias? ¿Con qué ánimo? El autorretratista aborda todas estas cuestiones que han ido acumulándose en su cuerpo y lleva a cabo la operación de verse y pintarse.
El concepto de hápax, voz griega redefinida por Michel Onfray, es una palabra única que registra una sola vez. El autorretrato podría ser considerado un hápax existencial, una imagen única resultado de la interacción de un cuerpo que dice "yo" en un momento preciso de su historia y del mundo que lo contiene.
Alberca queda a las puertas de aventurar una filosofía del cuerpo a partir del autorretrato. El libro nos invita a pensar en ello, pero también nos da la herramienta para comenzar a cuestionar nuestra relación con nuestro propio cuerpo y su representación en el arte.