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La luz es un bienestar fundamental, y sin ella, todo se vuelve opresivo. En los países del norte, donde el sol no brilla durante largos períodos del año, la gente se adapta a las condiciones climáticas con mucha disciplina pero poca alegría. Sin embargo, en los mediterráneos, acostumbrados a la luz solar desbordante, nuestro estado de ánimo se expresa de una forma más triste cuando no hay suficiente luz.
El poeta Goethe expresó sus últimas palabras como "luz, más luz". Una frase que ha generado muchas interpretaciones. Para mí, su significado es simple: la luz es vida. Es lo que nos hace sentir mejor, más seguros y contentos. Sin ella, nos sentimos aislados, tristes y solitarios.
Cuando quedamos en casa debido al tiempo climático, nos transformamos en "demasiados". Nos relacionamos menos con los demás, nos volvemos reclusos y perdemos nuestra conexión social. La luz es lo que nos hace sentir humanos, no solo nuestros ojos físicos, sino también nuestra alma.
Es curioso cómo nuestra actitud cambia según el tiempo atmosférico. En verano, crecemos en postura y actitud positiva gracias a la abundancia de luz; en otoño y invierno, nos marchitamos un poco, y es como si nuestra energía se hubiera agotado.
La ausencia de luz, además del frío y el viento, nos hace sentir que no hay nada de bueno en el mundo. La radio, la televisión e internet, que antes eran fuentes de información y entretenimiento, ahora parecen ser el único motivo para salir de casa. Pero incluso eso puede volverse pesado.
Así que le pido a todos: ¡ayuda! A buscar la luz, no solo físicamente, sino también emocionalmente. La luz es lo que nos hace sentir vivos, humanos y conectados con el mundo que nos rodea. ¡Luz, más luz!
El poeta Goethe expresó sus últimas palabras como "luz, más luz". Una frase que ha generado muchas interpretaciones. Para mí, su significado es simple: la luz es vida. Es lo que nos hace sentir mejor, más seguros y contentos. Sin ella, nos sentimos aislados, tristes y solitarios.
Cuando quedamos en casa debido al tiempo climático, nos transformamos en "demasiados". Nos relacionamos menos con los demás, nos volvemos reclusos y perdemos nuestra conexión social. La luz es lo que nos hace sentir humanos, no solo nuestros ojos físicos, sino también nuestra alma.
Es curioso cómo nuestra actitud cambia según el tiempo atmosférico. En verano, crecemos en postura y actitud positiva gracias a la abundancia de luz; en otoño y invierno, nos marchitamos un poco, y es como si nuestra energía se hubiera agotado.
La ausencia de luz, además del frío y el viento, nos hace sentir que no hay nada de bueno en el mundo. La radio, la televisión e internet, que antes eran fuentes de información y entretenimiento, ahora parecen ser el único motivo para salir de casa. Pero incluso eso puede volverse pesado.
Así que le pido a todos: ¡ayuda! A buscar la luz, no solo físicamente, sino también emocionalmente. La luz es lo que nos hace sentir vivos, humanos y conectados con el mundo que nos rodea. ¡Luz, más luz!