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La serie "Wonder Man", basada en los personajes de cómic de Marvel, se presenta como una parodia a Hollywood, con dos protagonistas que se unen para encontrar su lugar en el mundo. Sin embargo, esta serie no es tan brillante como podría ser, ya que la parodia es demasiado obvia y falta algo más puro de lo que nos ha acostumbrado en las series de Marvel.
El protagonista, Simon Williams (Yahya Abdul-Mateen II), es un aspirante a actor que quiere hacerse con el papel del superhéroe cinematográfico que le recuerda a los momentos que vivió de niño con su padre. Sin embargo, también tiene un secreto: posee poderes. La réplica se la da el mítico Ben Kingsley en el exagerado papel de actor venido a menos.
La serie aprovecha bien a ambos para sumergirse en su alma y personalidad más allá de la caricatura, pero no logra conectar con el espectador que espera superpoderes Marvel. La relación entre Simon y su compañero de aventuras es el punto fuerte de la serie, pero también es lo que hace que la parodia sea demasiado obvia.
Una parte de los seguidores de la serie no han dejado de apuntar el cambio de color de piel de su protagonista, ahora negro. Sin embargo, en este caso, funciona mejor precisamente para hablar de Hollywood y los cambios en los protagonistas en el cine.
La serie tiene un episodio autoconclusivo con un superhéroe de clase D que es una salvedad en la trama. Este episodio es brillante y tiene una idea clara en su concepto, pero no incluye a los protagonistas de "Wonder Man".
En resumen, "Wonder Man" es una serie que promete algo más, pero al final se queda corta. La parodia a Hollywood es demasiado obvia y falta el toque puro de lo que nos ha acostumbrado en las series de Marvel.
El protagonista, Simon Williams (Yahya Abdul-Mateen II), es un aspirante a actor que quiere hacerse con el papel del superhéroe cinematográfico que le recuerda a los momentos que vivió de niño con su padre. Sin embargo, también tiene un secreto: posee poderes. La réplica se la da el mítico Ben Kingsley en el exagerado papel de actor venido a menos.
La serie aprovecha bien a ambos para sumergirse en su alma y personalidad más allá de la caricatura, pero no logra conectar con el espectador que espera superpoderes Marvel. La relación entre Simon y su compañero de aventuras es el punto fuerte de la serie, pero también es lo que hace que la parodia sea demasiado obvia.
Una parte de los seguidores de la serie no han dejado de apuntar el cambio de color de piel de su protagonista, ahora negro. Sin embargo, en este caso, funciona mejor precisamente para hablar de Hollywood y los cambios en los protagonistas en el cine.
La serie tiene un episodio autoconclusivo con un superhéroe de clase D que es una salvedad en la trama. Este episodio es brillante y tiene una idea clara en su concepto, pero no incluye a los protagonistas de "Wonder Man".
En resumen, "Wonder Man" es una serie que promete algo más, pero al final se queda corta. La parodia a Hollywood es demasiado obvia y falta el toque puro de lo que nos ha acostumbrado en las series de Marvel.