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Una misión a contracorriente: el silencio que rodea la muerte en el Mediterráneo.
Diez años deOpen Arms, una ONG que desde su nacimiento en 2015 ha estado en las costas del Mediterráneo con su barco-rescate, ha tenido una exposición que busca mostrar el drama vivido por los migrantes y refugiados que diariamente intentan cruzar este mar peligroso. El Palau Robert de Barcelona acogió esta muestra, la primera de sus andaduras en tierra.
"En los últimos once años, hemos visto cómo las costas helenas se convirtieron en el epicentro de la llamada crisis de los refugiados. Pero ahora, once años después, la situación es aún más dramática", aseguró Ángela Schjaer, comisaria de la exposición y parte del equipo educativo deOpen Arms.
En esta muestra se puede recoger la historia deOpen Arms desde sus primeros pasos en Lesbos hasta sus labores actuales tanto en las aguas del Mediterráneo Central como en tierra. Este último espacio ocupa una parte especial de la exposición, donde se recogen los ataques y bulos que constantemente difunden personalidades como Santiago Abascal; Matteo Salvini; o Hermann Tech, quienes acusan a esta organización de "colaborar" con las mafias libias y tunecinas.
Sin embargo, el mensaje que trasladan es muy claro: "Ninguna persona sube a sus hijos a un barco a menos que el agua sea más segura que la tierra". Una cita que trata de desmentir los ataques contra la inmigración y las personas que diariamente se lanzan a una travesía por el Mediterráneo sin ningún tipo de garantía.
La responsabilidad, denuncian, recae en buena parte en la Unión Europea y en sus políticas para externalizar las fronteras con Turquía a través del pacto alcanzado en 2016 y que trasladó las rutas migratorias al Mediterráneo Central. "Normalizar lo que está ocurriendo es el fracaso absoluto de la política, pero también de la sociedad", aseguró Schjaer.
En esta muestra se pueden ver los materiales presentes en todas las expediciones que los barcos Open Arms: desde equipos de rescate, neoprenos, chalecos y demás objetos; así como una amplia variedad de fotografías y documentos audiovisuales realizados durante las misiones llevadas a cabo durante esta última década.
Imágenes réalisadas por fotógrafos como Pablo Tosco, Santi Palacios, Olmo Calvo, Jean Marc Joseph, Edu Bayer y Álvaro García –todos ellos colaboradores de la ONG–, entre las que tiene un espacio destacado la foto del niño Aylan. Aquella imagen tomada en 2015 en las costas de Turquía y que pese a su trascendencia inicial no tuvo ningún efecto duradero; pero ahora se recupera junto a un mural con cientos de nombres, y un sofá que habla sobre la impasibilidad de una sociedad "anestesiada".
"Con todo esto, explica Schjaer, esta muestra busca 'hacer llegar esto que ocurre en nuestros mares a los más jóvenes'. Todo ello como parte de un proyecto educativo impulsado desde 2018 bajo el título 'Educación para la Libertad' y que busca hablar de derechos humanos, de empatía y, sobre todo, fomentar el pensamiento crítico."
Diez años deOpen Arms, una ONG que desde su nacimiento en 2015 ha estado en las costas del Mediterráneo con su barco-rescate, ha tenido una exposición que busca mostrar el drama vivido por los migrantes y refugiados que diariamente intentan cruzar este mar peligroso. El Palau Robert de Barcelona acogió esta muestra, la primera de sus andaduras en tierra.
"En los últimos once años, hemos visto cómo las costas helenas se convirtieron en el epicentro de la llamada crisis de los refugiados. Pero ahora, once años después, la situación es aún más dramática", aseguró Ángela Schjaer, comisaria de la exposición y parte del equipo educativo deOpen Arms.
En esta muestra se puede recoger la historia deOpen Arms desde sus primeros pasos en Lesbos hasta sus labores actuales tanto en las aguas del Mediterráneo Central como en tierra. Este último espacio ocupa una parte especial de la exposición, donde se recogen los ataques y bulos que constantemente difunden personalidades como Santiago Abascal; Matteo Salvini; o Hermann Tech, quienes acusan a esta organización de "colaborar" con las mafias libias y tunecinas.
Sin embargo, el mensaje que trasladan es muy claro: "Ninguna persona sube a sus hijos a un barco a menos que el agua sea más segura que la tierra". Una cita que trata de desmentir los ataques contra la inmigración y las personas que diariamente se lanzan a una travesía por el Mediterráneo sin ningún tipo de garantía.
La responsabilidad, denuncian, recae en buena parte en la Unión Europea y en sus políticas para externalizar las fronteras con Turquía a través del pacto alcanzado en 2016 y que trasladó las rutas migratorias al Mediterráneo Central. "Normalizar lo que está ocurriendo es el fracaso absoluto de la política, pero también de la sociedad", aseguró Schjaer.
En esta muestra se pueden ver los materiales presentes en todas las expediciones que los barcos Open Arms: desde equipos de rescate, neoprenos, chalecos y demás objetos; así como una amplia variedad de fotografías y documentos audiovisuales realizados durante las misiones llevadas a cabo durante esta última década.
Imágenes réalisadas por fotógrafos como Pablo Tosco, Santi Palacios, Olmo Calvo, Jean Marc Joseph, Edu Bayer y Álvaro García –todos ellos colaboradores de la ONG–, entre las que tiene un espacio destacado la foto del niño Aylan. Aquella imagen tomada en 2015 en las costas de Turquía y que pese a su trascendencia inicial no tuvo ningún efecto duradero; pero ahora se recupera junto a un mural con cientos de nombres, y un sofá que habla sobre la impasibilidad de una sociedad "anestesiada".
"Con todo esto, explica Schjaer, esta muestra busca 'hacer llegar esto que ocurre en nuestros mares a los más jóvenes'. Todo ello como parte de un proyecto educativo impulsado desde 2018 bajo el título 'Educación para la Libertad' y que busca hablar de derechos humanos, de empatía y, sobre todo, fomentar el pensamiento crítico."