PensamientoClaro
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La política española sigue ignorando a los millones de personas que padecen enfermedades tropicales desatendidas. En un giro inesperado, el pasado 17 de noviembre, bajo el estruendo de la vida pública española, una significativa mayoría parlamentaria aprobó una Proposición No de Ley contra estas dolencias. ¿Un pequeño milagro contra las enfermedades que han sido desatendidas durante años?
El pasado fin de semana, se anunció la creación de una Coalición Española contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas. Esta iniciativa tiene como objetivo movilizar recursos y voluntad política para apoyar el trabajo en la prevención, control y eliminación de estas enfermedades.
En realidad, la lucha contra estas dolencias es un desafío que ha estado sin solución desde hace décadas. El año pasado, con motivo del día internacional de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, este diario publicó una tribuna en la que explicaba por qué 2025 era un momento de oportunidad para España.
Pero, ¿qué sucedió? Estados Unidos ha impulsado un cuestionamiento radical del orden internacional y ha cancelado la agencia pública estadounidense para la cooperación internacional, USAID. Esto ha interrumpido drásticamente los avances recientes en la lucha contra estas enfermedades.
Por ejemplo, según estimaciones del Center for Global Development, estos recortes podrían contribuir a la muerte anual de entre 500.000 y un millón de personas al año si no asumimos nuestras responsabilidades y le ponemos remedio a esta reducción de financiación.
Las Enfermedades Tropicales Desatendidas son un conjunto heterogéneo de dolencias como la lepra o la filariasis linfática, conocida popularmente como la elefantiasis. Son enfermedades no necesariamente mortales, pero que provocan severas consecuencias incapacitantes y un estigma asociado a estragos para la salud mental y la cohesión social en las comunidades afectadas.
Muchas de estas enfermedades son eliminables, como la OMS informó el pasado noviembre de que, durante 2024, Brasil, Timor Oriental, Chad, India, Pakistán, Vietnam y Jordania, eliminaron alguna de ellas. Un éxito incontestable de un sector que siempre ha tenido dificultades para comunicar sus logros y financiarse.
Pero, la cancelación de USAID no solo interrumpe drásticamente los avances recientes en la lucha contra estas enfermedades, sino que pone en riesgo años de inversión y trabajo ya realizados para eliminar estas dolencias.
En este contexto internacional tan ominoso, una significativa mayoría parlamentaria aprobó estudiar la inclusión de una mención expresa a la inversión en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas en el Plan de Acción de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Un acuerdo modesto, pero todos los viajes comienzan con un primer paso. Una parte del camino transitará por la búsqueda de nueva financiación, por medio de donantes privados o de países que quieran tomar el testigo de los donantes tradicionales. Otra parte por hacer de la necesidad virtud. Y, por supuesto, por nosotros no va a quedar.
La lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas es un reto para España y su política internacional. Pero, ¿cómo podemos lograrlo? La respuesta se encuentra en el compromiso y la voluntad de trabajar juntos hacia un objetivo común: erradicar estas dolencias y mejorar la vida de millones de personas alrededor del mundo.
El pasado fin de semana, se anunció la creación de una Coalición Española contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas. Esta iniciativa tiene como objetivo movilizar recursos y voluntad política para apoyar el trabajo en la prevención, control y eliminación de estas enfermedades.
En realidad, la lucha contra estas dolencias es un desafío que ha estado sin solución desde hace décadas. El año pasado, con motivo del día internacional de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, este diario publicó una tribuna en la que explicaba por qué 2025 era un momento de oportunidad para España.
Pero, ¿qué sucedió? Estados Unidos ha impulsado un cuestionamiento radical del orden internacional y ha cancelado la agencia pública estadounidense para la cooperación internacional, USAID. Esto ha interrumpido drásticamente los avances recientes en la lucha contra estas enfermedades.
Por ejemplo, según estimaciones del Center for Global Development, estos recortes podrían contribuir a la muerte anual de entre 500.000 y un millón de personas al año si no asumimos nuestras responsabilidades y le ponemos remedio a esta reducción de financiación.
Las Enfermedades Tropicales Desatendidas son un conjunto heterogéneo de dolencias como la lepra o la filariasis linfática, conocida popularmente como la elefantiasis. Son enfermedades no necesariamente mortales, pero que provocan severas consecuencias incapacitantes y un estigma asociado a estragos para la salud mental y la cohesión social en las comunidades afectadas.
Muchas de estas enfermedades son eliminables, como la OMS informó el pasado noviembre de que, durante 2024, Brasil, Timor Oriental, Chad, India, Pakistán, Vietnam y Jordania, eliminaron alguna de ellas. Un éxito incontestable de un sector que siempre ha tenido dificultades para comunicar sus logros y financiarse.
Pero, la cancelación de USAID no solo interrumpe drásticamente los avances recientes en la lucha contra estas enfermedades, sino que pone en riesgo años de inversión y trabajo ya realizados para eliminar estas dolencias.
En este contexto internacional tan ominoso, una significativa mayoría parlamentaria aprobó estudiar la inclusión de una mención expresa a la inversión en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas en el Plan de Acción de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Un acuerdo modesto, pero todos los viajes comienzan con un primer paso. Una parte del camino transitará por la búsqueda de nueva financiación, por medio de donantes privados o de países que quieran tomar el testigo de los donantes tradicionales. Otra parte por hacer de la necesidad virtud. Y, por supuesto, por nosotros no va a quedar.
La lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas es un reto para España y su política internacional. Pero, ¿cómo podemos lograrlo? La respuesta se encuentra en el compromiso y la voluntad de trabajar juntos hacia un objetivo común: erradicar estas dolencias y mejorar la vida de millones de personas alrededor del mundo.