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Casa Orsola, uno año después: la espera continúa sin fin.
Hace un año, en febrero, se anunció la compra del edificio histórico Casa Orsola en el corazón del Eixample barcelonés por parte del Ayuntamiento y la fundación Habitat 3 por 9,2 millones de euros. La operación suspendió los desahucios previstos en dos escaleras que hasta entonces tenían siete contratos vigentes, siete indefinidos y siete vacíos.
A pesar del consenso inicial entre el Ayuntamiento y la fundación Habitat 3 por llevar a cabo una "operación social colaborativa", las cosas han tomado un giro muy diferente en los últimos meses.
Los vecinos de Casa Orsola, que habían sido los protagonistas involuntarios de la movilización que logró frenar el desahucio del vecino Josep Torrent hace un año, siguen pagando alquileres tanto a la ciudad como a la fundación. Por su parte, el Ayuntamiento y Habitat 3 se quedan con las ganancias de la venta: una casa que ahora está vacía en gran parte.
La compra de la finca ha sido un éxito comercial para los propietarios, pero para los vecinos es una derrota. "Nuestras viviendas son ahora propiedad del Ayuntamiento y la fundación", afirma Torrent. "Están fuera del mercado, no se gestionan con lógicas neoliberales de especulación y máximo beneficio a costa de lo que sea".
Entre los pisos vacíos hay uno ocupado por un grupo de vecinos que no pueden ser desalojados sin título habilitante. "Se analiza una posible reubicación de los afectados", explica Habitat 3.
La compra ha sido también una gran victoria financiera para el consistorio, pero el precio se pagó con la esperanza de que se salvara a los vecinos del desahucio. A pesar de estar comprando 11 viviendas en un edificio donde hasta entonces había siete vacíos y tres pendientes de ser entregadas, ahora estos pisos quedan sin ocupantes.
Los contratos vencidos han sido renovados "tácitamente" y los indefinidos se han subrogado respetando el contrato original. Pero un piso que fue okupado no tiene título habilitante y, por eso, la fundación se analiza reubicar a sus ocupantes.
Los pisos de vivienda protección, por su parte, seguirán siendo de vivienda libre para los vecinos de la finca. "La previsión es que salgan al precio medio que ya pagan los vecinos de Casa Orsola", apuntan las mismas fuentes.
En resumen, el edificio histórico Casa Orsola sigue sin ser un lugar donde los propietarios vivan y donde los vecinos tengan la seguridad de poder pagar sus alquileres. La espera continúa sin fin.
Hace un año, en febrero, se anunció la compra del edificio histórico Casa Orsola en el corazón del Eixample barcelonés por parte del Ayuntamiento y la fundación Habitat 3 por 9,2 millones de euros. La operación suspendió los desahucios previstos en dos escaleras que hasta entonces tenían siete contratos vigentes, siete indefinidos y siete vacíos.
A pesar del consenso inicial entre el Ayuntamiento y la fundación Habitat 3 por llevar a cabo una "operación social colaborativa", las cosas han tomado un giro muy diferente en los últimos meses.
Los vecinos de Casa Orsola, que habían sido los protagonistas involuntarios de la movilización que logró frenar el desahucio del vecino Josep Torrent hace un año, siguen pagando alquileres tanto a la ciudad como a la fundación. Por su parte, el Ayuntamiento y Habitat 3 se quedan con las ganancias de la venta: una casa que ahora está vacía en gran parte.
La compra de la finca ha sido un éxito comercial para los propietarios, pero para los vecinos es una derrota. "Nuestras viviendas son ahora propiedad del Ayuntamiento y la fundación", afirma Torrent. "Están fuera del mercado, no se gestionan con lógicas neoliberales de especulación y máximo beneficio a costa de lo que sea".
Entre los pisos vacíos hay uno ocupado por un grupo de vecinos que no pueden ser desalojados sin título habilitante. "Se analiza una posible reubicación de los afectados", explica Habitat 3.
La compra ha sido también una gran victoria financiera para el consistorio, pero el precio se pagó con la esperanza de que se salvara a los vecinos del desahucio. A pesar de estar comprando 11 viviendas en un edificio donde hasta entonces había siete vacíos y tres pendientes de ser entregadas, ahora estos pisos quedan sin ocupantes.
Los contratos vencidos han sido renovados "tácitamente" y los indefinidos se han subrogado respetando el contrato original. Pero un piso que fue okupado no tiene título habilitante y, por eso, la fundación se analiza reubicar a sus ocupantes.
Los pisos de vivienda protección, por su parte, seguirán siendo de vivienda libre para los vecinos de la finca. "La previsión es que salgan al precio medio que ya pagan los vecinos de Casa Orsola", apuntan las mismas fuentes.
En resumen, el edificio histórico Casa Orsola sigue sin ser un lugar donde los propietarios vivan y donde los vecinos tengan la seguridad de poder pagar sus alquileres. La espera continúa sin fin.