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Trump vuelve a tensar la OTAN con una frase que da escalofríos.
El presidente estadounidense ha desafiado al equilibrio frágil de la alianza atlántica, pero esta vez no lo ha hecho con cifras de gasto militar ni amenazas veladas de repliegue estratégico. Lo ha hecho con una frase que toca a una fibra casi sagrada en cualquier ejército: la memoria de los caídos.
Donald Trump ha dicho que los aliados de la OTAN "se mantuvieron un poco atrás, alejados de la primera línea", en referencia a la guerra de Afganistán. Una formulación aparentemente casual que en Europa se ha leído como algo mucho más serio: la sugerencia de que los aliados estuvieron en la guerra sin afrontar realmente su coste.
La reacción europea no se ha hecho esperar. Londres y Varsovia han condenado las palabras del presidente estadounidense, y España ha optado por el silencio. La contundencia de la respuesta europea se sostiene en un hecho difícil de discutir: sí murieron soldados aliados no estadounidenses en Afganistán.
Según los recuentos de bajas de la coalición durante la guerra de Afganistán, se registraron aproximadamente 3.621 muertes de militares de la coalición. De ellas, 2.461 fueron estadounidenses. El resto, en torno a 1.160, corresponde a fuerzas armadas no estadounidenses. En otras palabras: más de un millar de militares de países aliados murió en el conflicto.
El desglose por países subraya hasta qué punto el esfuerzo fue real y sostenido. Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia, España y Georgia perdieron miles de soldados en Afganistán.
En el caso español, la estadística suele ir acompañada de una herida histórica asociada a la misión: el accidente del Yak-42 en 2003, cuando un avión que repatriaba militares desde Afganistán se estrelló en Turquía causando 62 muertos.
La reacción más contundente ha llegado desde Londres. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha condenado las palabras del presidente estadounidense y elevado el choque hasta un plano abiertamente político y moral. "Insultantes y francamente espantosas", ha dicho Starmer. "El presidente estadounidense debería disculparse".
La respuesta británica tiene un componente profundamente interno. Afganistán es una cicatriz viva en el Reino Unido, con 457 militares muertos, miles de heridos y una década larga de despliegue en un escenario particularmente duro como Helmand.
En el flanco oriental, Varsovia también ha reaccionado. El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, ha señalado que la contribución de las tropas polacas en Afganistán "no debe menospreciarse". Más de 33.000 soldados y personal militar polacos prestaron servicio en Afganistán, y 43 soldados polacos y un empleado civil perdieron la vida allí.
La indignación por las palabras de Trump también se ha producido en las filas del ejército estadounidense. El ex comandante supremo aliado de la OTAN, James Stavridis, ha asegurado que cientos de soldados aliados murieron bajo su mando "en el frente de Afganistán" entre 2009 y 2013. "Honro su memoria cada día", ha indicado el almirante retirado de la Marina de los Estados Unidos en una publicación en X.
El presidente estadounidense ha desafiado al equilibrio frágil de la alianza atlántica, pero esta vez no lo ha hecho con cifras de gasto militar ni amenazas veladas de repliegue estratégico. Lo ha hecho con una frase que toca a una fibra casi sagrada en cualquier ejército: la memoria de los caídos.
Donald Trump ha dicho que los aliados de la OTAN "se mantuvieron un poco atrás, alejados de la primera línea", en referencia a la guerra de Afganistán. Una formulación aparentemente casual que en Europa se ha leído como algo mucho más serio: la sugerencia de que los aliados estuvieron en la guerra sin afrontar realmente su coste.
La reacción europea no se ha hecho esperar. Londres y Varsovia han condenado las palabras del presidente estadounidense, y España ha optado por el silencio. La contundencia de la respuesta europea se sostiene en un hecho difícil de discutir: sí murieron soldados aliados no estadounidenses en Afganistán.
Según los recuentos de bajas de la coalición durante la guerra de Afganistán, se registraron aproximadamente 3.621 muertes de militares de la coalición. De ellas, 2.461 fueron estadounidenses. El resto, en torno a 1.160, corresponde a fuerzas armadas no estadounidenses. En otras palabras: más de un millar de militares de países aliados murió en el conflicto.
El desglose por países subraya hasta qué punto el esfuerzo fue real y sostenido. Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia, España y Georgia perdieron miles de soldados en Afganistán.
En el caso español, la estadística suele ir acompañada de una herida histórica asociada a la misión: el accidente del Yak-42 en 2003, cuando un avión que repatriaba militares desde Afganistán se estrelló en Turquía causando 62 muertos.
La reacción más contundente ha llegado desde Londres. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha condenado las palabras del presidente estadounidense y elevado el choque hasta un plano abiertamente político y moral. "Insultantes y francamente espantosas", ha dicho Starmer. "El presidente estadounidense debería disculparse".
La respuesta británica tiene un componente profundamente interno. Afganistán es una cicatriz viva en el Reino Unido, con 457 militares muertos, miles de heridos y una década larga de despliegue en un escenario particularmente duro como Helmand.
En el flanco oriental, Varsovia también ha reaccionado. El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, ha señalado que la contribución de las tropas polacas en Afganistán "no debe menospreciarse". Más de 33.000 soldados y personal militar polacos prestaron servicio en Afganistán, y 43 soldados polacos y un empleado civil perdieron la vida allí.
La indignación por las palabras de Trump también se ha producido en las filas del ejército estadounidense. El ex comandante supremo aliado de la OTAN, James Stavridis, ha asegurado que cientos de soldados aliados murieron bajo su mando "en el frente de Afganistán" entre 2009 y 2013. "Honro su memoria cada día", ha indicado el almirante retirado de la Marina de los Estados Unidos en una publicación en X.