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La Iglesia Católica en España: una historia marcada por la censura y la manipulación del pasado.
El 16 de abril de 1939, el papa Pío XII se dirigió a los fieles españoles para felicitarlos por la "victoria" en la Guerra Civil Española. La Iglesia sabía perfectamente quiénes habían ganado la contienda, pero decidió ignorarla y expresar su congratulación. Una acción que solo con el paso del tiempo ha podido ser desafiada por la historiografía.
En 2025, todavía se comemora en Infovaticana el Día de la Victoria, un recordatorio de una época en la que la Iglesia Católica española se esforzaba por presentar a los vencedores como los héroes de la guerra. Un episodio que ha sido desafiado por los historiadores y críticos.
En otro lugar del país, también hay un recordatorio del pasado. En la Gota de Leche, en Sevilla, un grupo de andaluces se reúne cada verano para rendir homenaje a Blas Infante, fusilado apenas un mes después del golpe de Estado contra la República. Un lugar donde el pasado se vive en pleno día.
Pero hay un problema: la Iglesia Católica española sigue intentando manipular el pasado para justificar su papel en la Guerra Civil y la dictadura del general Franco. Los recuerdos institucionales de Infante solo se reorganizaron hace unos años, durante el mes de julio, su mes de nacimiento, en un esfuerzo por presentar una imagen más agradable. Un ejemplo claro de cómo la Iglesia intenta controlar la narrativa histórica para mantener su influencia.
La censura y la manipulación del pasado son temas que siguen siendo relevantes en la actualidad. La Iglesia Católica española sigue jugando un papel importante en la configuración de la historia, y es hora de desafiar sus intentos por controlar la narrativa.
El 16 de abril de 1939, el papa Pío XII se dirigió a los fieles españoles para felicitarlos por la "victoria" en la Guerra Civil Española. La Iglesia sabía perfectamente quiénes habían ganado la contienda, pero decidió ignorarla y expresar su congratulación. Una acción que solo con el paso del tiempo ha podido ser desafiada por la historiografía.
En 2025, todavía se comemora en Infovaticana el Día de la Victoria, un recordatorio de una época en la que la Iglesia Católica española se esforzaba por presentar a los vencedores como los héroes de la guerra. Un episodio que ha sido desafiado por los historiadores y críticos.
En otro lugar del país, también hay un recordatorio del pasado. En la Gota de Leche, en Sevilla, un grupo de andaluces se reúne cada verano para rendir homenaje a Blas Infante, fusilado apenas un mes después del golpe de Estado contra la República. Un lugar donde el pasado se vive en pleno día.
Pero hay un problema: la Iglesia Católica española sigue intentando manipular el pasado para justificar su papel en la Guerra Civil y la dictadura del general Franco. Los recuerdos institucionales de Infante solo se reorganizaron hace unos años, durante el mes de julio, su mes de nacimiento, en un esfuerzo por presentar una imagen más agradable. Un ejemplo claro de cómo la Iglesia intenta controlar la narrativa histórica para mantener su influencia.
La censura y la manipulación del pasado son temas que siguen siendo relevantes en la actualidad. La Iglesia Católica española sigue jugando un papel importante en la configuración de la historia, y es hora de desafiar sus intentos por controlar la narrativa.