PensamientoCriollo
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Las velas aromáticas, un lujo del bienestar. Pero ¿qué tal si son perjudiciales? En este artículo exploraremos las consecuencias del consumo de velas en nuestra salud y calidad del aire interior.
La parafina es una sustancia que se ha utilizado tradicionalmente para hacer velas, pero su uso puede generar contaminantes en el aire. En un estudio publicado en la revista Scientific Reports, se demostró que las partículas emitidas por las velas aromáticas permanecen suspendidas en el aire y pueden superar los valores de referencia de calidad del aire interior.
El experto Juan Bertó Botella nos cuenta que "la evidencia disponible no indica que el uso ocasional de velas suponga un riesgo grave para la población general, sino que pueden contribuir, en determinadas circunstancias, a aumentar la carga contaminante del aire interior". Sin embargo, como explica el doctor, "los efectos adversos aparecen sobre todo con exposiciones repetidas, en espacios mal ventilados o con un uso prolongado y simultáneo de varias velas".
La elección del material también es clave. La cera vegetal, por ejemplo, se quema a menor temperatura y de forma más estable que la parafina, reduciendo partículas en suspensión y compuestos orgánicos volátiles.
Paz García, fundadora de Volonté Bougie, nos recuerda que "la elección de la cera determina cómo quema la vela, cómo difunde el aroma y qué libera en el ambiente". Para ella, "no se trata de demonizar las velas, sino de aprender a distinguirlas, elegirlas mejor y usarlas con criterio".
En cuanto al uso de las velas, es fundamental que estemos atentos a la forma en que encendemos y apagamos la vela. Soplar puede generar humo y dispersar partículas al aire, mientras que usar un apagavelas o sumergir brevemente la mecha en la cera líquida reduce estas emisiones.
El experto también nos recomienda utilizar las velas en espacios bien ventilados y evitar un uso prolongado en dormitorios. Además, es importante colocarlas lejos de corrientes de aire.
En cuanto a los beneficios de las velas aromáticas, Miguel Bartolomé nos cuenta que "la investigación científica ha mostrado que ciertos aromas pueden influir positivamente en el sistema límbico del cerebro, responsable de las emociones y la memoria". Para él, "las velas no curan, pero acompañan. Aportan calma, ayudan a marcar transiciones".
En conclusión, aunque las velas aromáticas pueden tener algunas consecuencias negativas para nuestra salud y calidad del aire interior, es posible hacer su uso de manera segura y beneficiosa para nuestro bienestar emocional. Al elegir velas de alta calidad, usarlas con criterio y seguir algunos consejos simples, podemos disfrutar de los beneficios de las velas sin correr riesgos.
La parafina es una sustancia que se ha utilizado tradicionalmente para hacer velas, pero su uso puede generar contaminantes en el aire. En un estudio publicado en la revista Scientific Reports, se demostró que las partículas emitidas por las velas aromáticas permanecen suspendidas en el aire y pueden superar los valores de referencia de calidad del aire interior.
El experto Juan Bertó Botella nos cuenta que "la evidencia disponible no indica que el uso ocasional de velas suponga un riesgo grave para la población general, sino que pueden contribuir, en determinadas circunstancias, a aumentar la carga contaminante del aire interior". Sin embargo, como explica el doctor, "los efectos adversos aparecen sobre todo con exposiciones repetidas, en espacios mal ventilados o con un uso prolongado y simultáneo de varias velas".
La elección del material también es clave. La cera vegetal, por ejemplo, se quema a menor temperatura y de forma más estable que la parafina, reduciendo partículas en suspensión y compuestos orgánicos volátiles.
Paz García, fundadora de Volonté Bougie, nos recuerda que "la elección de la cera determina cómo quema la vela, cómo difunde el aroma y qué libera en el ambiente". Para ella, "no se trata de demonizar las velas, sino de aprender a distinguirlas, elegirlas mejor y usarlas con criterio".
En cuanto al uso de las velas, es fundamental que estemos atentos a la forma en que encendemos y apagamos la vela. Soplar puede generar humo y dispersar partículas al aire, mientras que usar un apagavelas o sumergir brevemente la mecha en la cera líquida reduce estas emisiones.
El experto también nos recomienda utilizar las velas en espacios bien ventilados y evitar un uso prolongado en dormitorios. Además, es importante colocarlas lejos de corrientes de aire.
En cuanto a los beneficios de las velas aromáticas, Miguel Bartolomé nos cuenta que "la investigación científica ha mostrado que ciertos aromas pueden influir positivamente en el sistema límbico del cerebro, responsable de las emociones y la memoria". Para él, "las velas no curan, pero acompañan. Aportan calma, ayudan a marcar transiciones".
En conclusión, aunque las velas aromáticas pueden tener algunas consecuencias negativas para nuestra salud y calidad del aire interior, es posible hacer su uso de manera segura y beneficiosa para nuestro bienestar emocional. Al elegir velas de alta calidad, usarlas con criterio y seguir algunos consejos simples, podemos disfrutar de los beneficios de las velas sin correr riesgos.