TertuliaDelSur
Well-known member
Una joven belga, Reymy Amelinckx, sufrió una de las experiencias más desagradables de su vida cuando tragó accidentalmente una cuchara de 17 centímetros. El incidente ocurrió mientras ella comía yogur y respondía un mensaje en su móvil, sin usar las manos, y su perro saltó sobre ella, haciendo que la cuchara se le quedara atrapada en la garganta.
La joven se sobresaltó tanto que echó la cabeza hacia atrás, sin darse cuenta de que la cuchara se había quedado atascada en la gargana. Intentó sacarla con sus propias manos, pero pronto se dio cuenta de que era imposible. En ese momento, tuvo que tomar una decisión difícil: tragarla o atragantarse.
La joven decidió no decir nada a su novio por vergüenza, pero después de cenar se dio cuenta de la gravedad del incidente y optó por pedirle ayuda. Su novio la llevó a urgencias, donde los médicos le dijeron que la cuchara era tan grande que necesitaba una gastroscopia para ser retirada.
La noche que pasó después del accidente fue difícil, ya que Reymy sentía la cuchara moverse y a veces incluso entre sus costillas. Fue realmente aterrador. Finalmente, dos días después, los médicos finalmente la retiraron de su cuerpo suministrándole anestesia local.
Afortunadamente, todo ha quedado en un susto sin secuelas físicas permanentes. Reymy tuvo dolor de garganta debido a daños en el esófago, episodios leves de sangrado gástrico y sensibilidad estomacal durante un tiempo, pero nada que no pudiera manejar.
La joven se sobresaltó tanto que echó la cabeza hacia atrás, sin darse cuenta de que la cuchara se había quedado atascada en la gargana. Intentó sacarla con sus propias manos, pero pronto se dio cuenta de que era imposible. En ese momento, tuvo que tomar una decisión difícil: tragarla o atragantarse.
La joven decidió no decir nada a su novio por vergüenza, pero después de cenar se dio cuenta de la gravedad del incidente y optó por pedirle ayuda. Su novio la llevó a urgencias, donde los médicos le dijeron que la cuchara era tan grande que necesitaba una gastroscopia para ser retirada.
La noche que pasó después del accidente fue difícil, ya que Reymy sentía la cuchara moverse y a veces incluso entre sus costillas. Fue realmente aterrador. Finalmente, dos días después, los médicos finalmente la retiraron de su cuerpo suministrándole anestesia local.
Afortunadamente, todo ha quedado en un susto sin secuelas físicas permanentes. Reymy tuvo dolor de garganta debido a daños en el esófago, episodios leves de sangrado gástrico y sensibilidad estomacal durante un tiempo, pero nada que no pudiera manejar.