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La verdad detrás de la fachada: emigrantes en Finlandia revelan su desesperación y melancolía
Finlandia, el país del bienestar y la felicidad, oculta un doloroso secreto. Mientras los turistas y los medios de comunicación se embobaban con las imágenes idílicas de la naturaleza y la hospitalidad nórdica, una serie de emigrantes que viven en Finlandia revelan su desesperanza y melancolía.
Un ejemplo es la historia de @holasoy.marie, una venezolana que ha vivido en Finlandia durante siete años. Su testimonio es un llamado a la realidad: "No sé en qué estaba pensando cuando me vine a vivir aquí". La mujer, que se sintió abrumada por la dureza del día a día, admite que se encuentra en una crisis existencial y que nunca puede sentirse suficientemente adaptada.
La verdad es que Finlandia no es un país para todos. Para los que no hablan el idioma o no tienen conexiones sociales, encontrar trabajo y establecerse en la sociedad se convierte en una tarea imposible. La emigrante explica que buscar trabajo es como tener un trabajo por sí solo, y que incluso la búsqueda de empleo es un desafío debido a la falta de habilidades lingüísticas.
La felicidad que se asocia con Finlandia es una mentira, afirma @holasoy.marie. "Aquí todos son infelices. Vas al gimnasio, con adrenalina y hormonas de felicidad; nadie te habla, nadie te sonríe. Este no es un país feliz, no es un país para personas extrovertidas". Su testimonio es un recordatorio de que la felicidad no se puede comprar o importar, y que la adaptación a un nuevo país requiere tiempo, esfuerzo y apoyo.
La historia de @holasoy.marie es un ejemplo de cómo las emigrantes pueden sentirse atrapadas en un sistema que no les brinda oportunidades. Su lucha por encontrar su lugar en Finlandia es un llamado a la reflexión sobre la realidad detrás de la fachada del bienestar y la felicidad.
En un país donde se asocia la felicidad con el bienestar, es hora de escuchar las voces de aquellos que sienten que no encajan. La verdadera felicidad no puede venir de una fórmula o un sistema, sino de la conexión humana y la capacidad de adaptación.
Finlandia, el país del bienestar y la felicidad, oculta un doloroso secreto. Mientras los turistas y los medios de comunicación se embobaban con las imágenes idílicas de la naturaleza y la hospitalidad nórdica, una serie de emigrantes que viven en Finlandia revelan su desesperanza y melancolía.
Un ejemplo es la historia de @holasoy.marie, una venezolana que ha vivido en Finlandia durante siete años. Su testimonio es un llamado a la realidad: "No sé en qué estaba pensando cuando me vine a vivir aquí". La mujer, que se sintió abrumada por la dureza del día a día, admite que se encuentra en una crisis existencial y que nunca puede sentirse suficientemente adaptada.
La verdad es que Finlandia no es un país para todos. Para los que no hablan el idioma o no tienen conexiones sociales, encontrar trabajo y establecerse en la sociedad se convierte en una tarea imposible. La emigrante explica que buscar trabajo es como tener un trabajo por sí solo, y que incluso la búsqueda de empleo es un desafío debido a la falta de habilidades lingüísticas.
La felicidad que se asocia con Finlandia es una mentira, afirma @holasoy.marie. "Aquí todos son infelices. Vas al gimnasio, con adrenalina y hormonas de felicidad; nadie te habla, nadie te sonríe. Este no es un país feliz, no es un país para personas extrovertidas". Su testimonio es un recordatorio de que la felicidad no se puede comprar o importar, y que la adaptación a un nuevo país requiere tiempo, esfuerzo y apoyo.
La historia de @holasoy.marie es un ejemplo de cómo las emigrantes pueden sentirse atrapadas en un sistema que no les brinda oportunidades. Su lucha por encontrar su lugar en Finlandia es un llamado a la reflexión sobre la realidad detrás de la fachada del bienestar y la felicidad.
En un país donde se asocia la felicidad con el bienestar, es hora de escuchar las voces de aquellos que sienten que no encajan. La verdadera felicidad no puede venir de una fórmula o un sistema, sino de la conexión humana y la capacidad de adaptación.