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El filósofo público Roman Krznaric, es un hombre sencillo pero con una visión radical. El pasado martes nos habló de cómo hemos sido ciegos para la historia y que necesitamos hacer protestas climáticas más radicales.
Cuando pensamos en aprender de la historia, solemos centrarnos en evitar que vuelvan malos tiempos —“aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, escribió George Santayana—. Pero Roman Krznaric ha querido darle la vuelta al argumento y se ha pasado cuatro años buscando ejemplos históricos positivos para enfrentarnos a los retos actuales, de la emergencia climática o el agotamiento de los recursos a la Inteligencia Artificial.
El resultado es Historia para el mañana (Capitán Swing), recién publicado. “No se puede conducir un coche sin mirar el espejo retrovisor. He intentado mirar lo que ha salido bien para superar crisis o resolver problemas. La historia está llena de sabiduría oculta”, explica por videollamada.
El filósofo quiere darle la vuelta a la idea de que los movimientos climáticos deben ser más radicales. Necesitamos estudios e informes, pero la historia nos enseña que sin crear una sensación de crisis, el cambio no suele ocurrir.
Por ejemplo, el movimiento de esclavos en Jamaica en 1820 y 1830 asustó a los políticos británicos con que si no les concedían su libertad, podrían perder la colonia. Los movimientos ecologistas son parte de una larga tradición de movimientos exitosos y disruptivos. La historia nos enseña que es muy arriesgado no usar este tipo de movimientos sociales disruptivos para crear cambios; para ello, hace falta disrupción, crisis, movimientos e ideas.
Y aunque el sistema económico neoliberal y el sistema democrático pueden parecer inmunes al cambio, Roman Krznaric cree que es demasiado arriesgado no hacer protestas climáticas más radicales.
Hace referencia a la situación en que las personas que creen en una causa pueden estar oprimidas por quienes se benefician del sistema. El filósofo sostiene que el sistema neoliberal y su conexión con el cambio climático, están haciendo la vida muy difícil a muchos.
Cuando pensamos en aprender de la historia, solemos centrarnos en evitar que vuelvan malos tiempos —“aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, escribió George Santayana—. Pero Roman Krznaric ha querido darle la vuelta al argumento y se ha pasado cuatro años buscando ejemplos históricos positivos para enfrentarnos a los retos actuales, de la emergencia climática o el agotamiento de los recursos a la Inteligencia Artificial.
El resultado es Historia para el mañana (Capitán Swing), recién publicado. “No se puede conducir un coche sin mirar el espejo retrovisor. He intentado mirar lo que ha salido bien para superar crisis o resolver problemas. La historia está llena de sabiduría oculta”, explica por videollamada.
El filósofo quiere darle la vuelta a la idea de que los movimientos climáticos deben ser más radicales. Necesitamos estudios e informes, pero la historia nos enseña que sin crear una sensación de crisis, el cambio no suele ocurrir.
Por ejemplo, el movimiento de esclavos en Jamaica en 1820 y 1830 asustó a los políticos británicos con que si no les concedían su libertad, podrían perder la colonia. Los movimientos ecologistas son parte de una larga tradición de movimientos exitosos y disruptivos. La historia nos enseña que es muy arriesgado no usar este tipo de movimientos sociales disruptivos para crear cambios; para ello, hace falta disrupción, crisis, movimientos e ideas.
Y aunque el sistema económico neoliberal y el sistema democrático pueden parecer inmunes al cambio, Roman Krznaric cree que es demasiado arriesgado no hacer protestas climáticas más radicales.
Hace referencia a la situación en que las personas que creen en una causa pueden estar oprimidas por quienes se benefician del sistema. El filósofo sostiene que el sistema neoliberal y su conexión con el cambio climático, están haciendo la vida muy difícil a muchos.