LatinoPensador
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La historia de la fotografía decimonónica se está reinterpretando. El Museo del Romanticismo, junto con la curadora Stéphany Onfray, presenta una muestra innovadora que desafía la narrativa tradicional. "Retratadas" es un viaje por el mundo fotográfico femenino del siglo XIX español, donde las mujeres no se limitaron a ser retratadas, sino que también fueron agentes activas en la construcción de su imagen.
La exposición cuestiona la mirada tradicional que relegó a las mujeres a un segundo plano. Ahora, es el momento de devolverles protagonismo y reconocer su papel fundamental en la fotografía decimonónica. Las imágenes presentadas en esta muestra no son solo retratos pasivos, sino una expresión y creación activas de las mujeres.
Desde la época en que la fotografía comenzó a popularizarse, los estudios se convirtieron en espacios elegantes donde la burguesía emergente proyectaba sus valores de decoro y belleza. Sin embargo, estas mujeres no se limitaron a cumplir con esas normas. Las imágenes recogidas en esta exposición muestran cómo las retratadas supieron convertir esos escenarios rígidos en lugares de juego y experimentación.
No solo eran modelos, sino también creadoras y coleccionistas de imágenes. Su relación activa con el nuevo medio fue clave en su desarrollo técnico y comercial. A través de sus decisiones estéticas, contribuyeron a modificar la forma en que se representaba lo femenino y a ensanchar los márgenes de lo que se consideraba aceptable.
El "cuarto-tocador" es un espacio central en esta exposición. Era una zona de transición entre lo privado y lo público, donde las mujeres podían prepararse, ensayar gestos y negociar su identidad antes de enfrentarse a la cámara. Algunos estudios cuidaban estos espacios con especial esmero, mientras que otros anunciaban "cuartos decentes y separados" para las señoras que quisieran cambiarse con comodidad.
El cuarto-tocador se revela como un territorio simbólico de autonomía. Allí comenzaba realmente la representación, mucho antes de que el fotógrafo disparara el obturador. A través de tarjetas de visita y objetos originales, la exposición invita a leer entre líneas. En los peinados, en la elección de un accesorio o en una postura apenas forzada, se percibe la voluntad de aquellas mujeres por dejar huella.
"Retratadas" no propone una historia alternativa, sino una más completa. Una que reconoce que sin la implicación de estas mujeres la fotografía española del siglo XIX no habría sido la misma. La exposición se puede verse en el Museo del Romanticismo hasta el 25 de enero de 2026 y está incluida en la entrada al museo. Es una oportunidad para detenerse ante imágenes conocidas y, por fin, mirar a quienes durante tanto tiempo quedaron fuera del encuadre de la Historia.
La exposición cuestiona la mirada tradicional que relegó a las mujeres a un segundo plano. Ahora, es el momento de devolverles protagonismo y reconocer su papel fundamental en la fotografía decimonónica. Las imágenes presentadas en esta muestra no son solo retratos pasivos, sino una expresión y creación activas de las mujeres.
Desde la época en que la fotografía comenzó a popularizarse, los estudios se convirtieron en espacios elegantes donde la burguesía emergente proyectaba sus valores de decoro y belleza. Sin embargo, estas mujeres no se limitaron a cumplir con esas normas. Las imágenes recogidas en esta exposición muestran cómo las retratadas supieron convertir esos escenarios rígidos en lugares de juego y experimentación.
No solo eran modelos, sino también creadoras y coleccionistas de imágenes. Su relación activa con el nuevo medio fue clave en su desarrollo técnico y comercial. A través de sus decisiones estéticas, contribuyeron a modificar la forma en que se representaba lo femenino y a ensanchar los márgenes de lo que se consideraba aceptable.
El "cuarto-tocador" es un espacio central en esta exposición. Era una zona de transición entre lo privado y lo público, donde las mujeres podían prepararse, ensayar gestos y negociar su identidad antes de enfrentarse a la cámara. Algunos estudios cuidaban estos espacios con especial esmero, mientras que otros anunciaban "cuartos decentes y separados" para las señoras que quisieran cambiarse con comodidad.
El cuarto-tocador se revela como un territorio simbólico de autonomía. Allí comenzaba realmente la representación, mucho antes de que el fotógrafo disparara el obturador. A través de tarjetas de visita y objetos originales, la exposición invita a leer entre líneas. En los peinados, en la elección de un accesorio o en una postura apenas forzada, se percibe la voluntad de aquellas mujeres por dejar huella.
"Retratadas" no propone una historia alternativa, sino una más completa. Una que reconoce que sin la implicación de estas mujeres la fotografía española del siglo XIX no habría sido la misma. La exposición se puede verse en el Museo del Romanticismo hasta el 25 de enero de 2026 y está incluida en la entrada al museo. Es una oportunidad para detenerse ante imágenes conocidas y, por fin, mirar a quienes durante tanto tiempo quedaron fuera del encuadre de la Historia.