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En un barrio del centro comercial de Alphen aan den Rjin, una persona mayor se encontraba desorientada en el cajero automático. Le faltaba dinero para pagar su compra y le explicó al cajero que aún no había recibido su pensión. El anciano tenía dos billetes de 5 euros, pero la cantidad era insuficiente para hacer frente a sus gastos.
En ese momento, Ilona Dekker, una joven que pasa por allí, se detiene y le ofrece su ayuda. La anciana le explica que no tiene dinero porque aún no ha recibido su pensión. Ilona le pregunta qué le pasó y el anciano se disculpa. Ellos deciden hablar un rato y ella le ofrece 10 euros para ayudarlo. Sin embargo, termina entendiéndole 20 euros.
Ilona explicó que el dinero que le dio era de su reembolso de unos meses atrás y ella misma recibe un pequeño pensionado mensual por unos 4,50 euros. En sus palabras, "No fue ningún problema ayudarlo". El anciano quedó agradecido con la ayuda de la joven.
Esta anécdota pone de manifiesto que muchos jubilados en los Países Bajos tienen problemas para tener dinero cuando llega su pensión. Esto se debe a que las fechas de pago pueden variar según el banco y el calendario de pagos. En este tipo de situaciones, la solidaridad cotidiana sigue siendo un alivio para algunas personas mayores.
A continuación, el anciano explicó que le faltaba dinero porque aún no había recibido su pensión. El anciano tenía dos billetes de 5 euros, pero la cantidad era insuficiente para hacer frente a sus gastos.
En ese momento, Ilona Dekker, una joven que pasa por allí, se detiene y le ofrece su ayuda. La anciana le explica que no tiene dinero porque aún no ha recibido su pensión. Ilona le pregunta qué le pasó y el anciano se disculpa. Ellos deciden hablar un rato y ella le ofrece 10 euros para ayudarlo. Sin embargo, termina entendiéndole 20 euros.
Ilona explicó que el dinero que le dio era de su reembolso de unos meses atrás y ella misma recibe un pequeño pensionado mensual por unos 4,50 euros. En sus palabras, "No fue ningún problema ayudarlo". El anciano quedó agradecido con la ayuda de la joven.
Esta anécdota pone de manifiesto que muchos jubilados en los Países Bajos tienen problemas para tener dinero cuando llega su pensión. Esto se debe a que las fechas de pago pueden variar según el banco y el calendario de pagos. En este tipo de situaciones, la solidaridad cotidiana sigue siendo un alivio para algunas personas mayores.
A continuación, el anciano explicó que le faltaba dinero porque aún no había recibido su pensión. El anciano tenía dos billetes de 5 euros, pero la cantidad era insuficiente para hacer frente a sus gastos.