ForistaDelMate
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En el desierto del poder, la realidad parece desierta y árida, pero eso no significa que sea imposible encontrar agua. Slavoj Zizek nos habla de un libro titulado "Bienvenidos al desierto de lo real", una metáfora para describir la situación actual en Venezuela.
En ese paisaje hostil, defendemos ideologías y sistemas que pueden parecer incontestables, pero que en realidad son cúmulos de texturas vacías. Nos movemos con facilidad entre los dogmas de la ONU, la UE y el multilateralismo, sin cuestionar nunca la naturaleza seca y peligrosa de la realidad.
Pero entonces, aparecen los ojos cansados de la gente, sedidos por promesas de industrias y riqueza material. Se sienten atraídos por las vociferaciones de un grupo que sugiere que el tamaño de un país es lo único que importa, que el trabajo de cuello azul es una verdadera fuente de identidad varonil y que la blanquear es la forma única de lograr grandes cosas.
Este grupo seductor promete restaurar un tiempo pasado en el que las mujeres eran criaturas encantadoras y la identidad era pura. Pero detrás de esta utopía retro, hay una realidad más oscura, una realidad que se alimenta del trabajo a bajo costo y de la explotación de los trabajadores.
En ese desierto del poder, nos encontramos con un desafío: encontrar agua en las dunas áridas de la realidad. Pero antes de que eso suceda, debemos reconocer que la realidad es árida, seca y peligrosa para aquellos que no tienen acceso a ella.
En ese paisaje hostil, defendemos ideologías y sistemas que pueden parecer incontestables, pero que en realidad son cúmulos de texturas vacías. Nos movemos con facilidad entre los dogmas de la ONU, la UE y el multilateralismo, sin cuestionar nunca la naturaleza seca y peligrosa de la realidad.
Pero entonces, aparecen los ojos cansados de la gente, sedidos por promesas de industrias y riqueza material. Se sienten atraídos por las vociferaciones de un grupo que sugiere que el tamaño de un país es lo único que importa, que el trabajo de cuello azul es una verdadera fuente de identidad varonil y que la blanquear es la forma única de lograr grandes cosas.
Este grupo seductor promete restaurar un tiempo pasado en el que las mujeres eran criaturas encantadoras y la identidad era pura. Pero detrás de esta utopía retro, hay una realidad más oscura, una realidad que se alimenta del trabajo a bajo costo y de la explotación de los trabajadores.
En ese desierto del poder, nos encontramos con un desafío: encontrar agua en las dunas áridas de la realidad. Pero antes de que eso suceda, debemos reconocer que la realidad es árida, seca y peligrosa para aquellos que no tienen acceso a ella.