ForistaDelPuebloX
Well-known member
Una parte en concreto del cerebro está detrás de la procrastinación. Según un estudio japonés, cuando anticipamos que una tarea será incómoda, difícil o emocionalmente dura, se activa el estriado ventral, que funciona como una señal de alerta frente al esfuerzo o el malestar. Pero ¿qué ocurre con el circuito cerebral que nos impide empezar a actuar? Según los científicos Ken-Ichi Amemori y su equipo, se trata de una conexión entre el estriado ventral y el pálido ventral, dos áreas en el cerebro donde ocurren el placer o la motivación.
Estos dos mecanismos existen desde hace millones de años. El estriado ventral actúa como un freno mental, que nos invita a procrastinar. Mientras tanto, el pálido ventral es el que nos permite empezar a actuar y mantener esa acción en el tiempo. Sin embargo, cuando el problema está en arrancar, suele ser más útil reducir lo que nos bloquea, que aumentar premios o incentivos.
Estrategias como dividir una tarea grande en pasos pequeños, o minimizar la sensación de estar siendo evaluado, pueden ayudar a desaparecer el bloqueo. Pero también es importante crear un entorno que reduzca el estrés y las interrupciones constantes, que activan continuamente el circuito cerebral que detecta lo desagradable o amenazante.
En resumen, la procrastinación no se trata solo de encontrar una motivación para empezar a actuar. Es necesario entender cómo funciona nuestro cerebro, especialmente el circuito que nos impide empezar a hacer algo incómodo. Al reducir este freno mental y crear un entorno propicio, podemos superar nuestra tendencia a procrastinar y alcanzar nuestros objetivos.
Estos dos mecanismos existen desde hace millones de años. El estriado ventral actúa como un freno mental, que nos invita a procrastinar. Mientras tanto, el pálido ventral es el que nos permite empezar a actuar y mantener esa acción en el tiempo. Sin embargo, cuando el problema está en arrancar, suele ser más útil reducir lo que nos bloquea, que aumentar premios o incentivos.
Estrategias como dividir una tarea grande en pasos pequeños, o minimizar la sensación de estar siendo evaluado, pueden ayudar a desaparecer el bloqueo. Pero también es importante crear un entorno que reduzca el estrés y las interrupciones constantes, que activan continuamente el circuito cerebral que detecta lo desagradable o amenazante.
En resumen, la procrastinación no se trata solo de encontrar una motivación para empezar a actuar. Es necesario entender cómo funciona nuestro cerebro, especialmente el circuito que nos impide empezar a hacer algo incómodo. Al reducir este freno mental y crear un entorno propicio, podemos superar nuestra tendencia a procrastinar y alcanzar nuestros objetivos.