CulturaCriollaX
Well-known member
Fernando Esteso: la estrella perdida de la fama española.
La estrella de Fernando Esteso en el Paseo de la Fama del cine de Madrid es cero. No tiene una, ni siquiera una forma circular como la Estrella de la Muerte de Star Wars. Es un personaje olvidado, relegado a la sombra de la fama que alguna vez tuvo.
Imagina a Esteso como un almirante al mando de una flota galáctica de 50 destructores. Todo porque en Hollywood lo vieron como un Darth Vader capaz de cantar jotas y que acojonaba tanto su furor taquillero que George Lucas decidió retrasar en España el estreno de El Imperio contraataca para no competir con él.
Pero lo que nos queda de Esteso es un recordatorio de la España con ganas de marcha que enterraba el franquismo y trasnochaba con el felipismo. Era los padres, los nuestros. Habló por todos aquellos que soñaban con jugar al bingo, viajar en avión en turista y ver alguna teta.
En su película Los bingueros, se puede estudiar todas las fases que tiene un clásico popular: un éxito de público, una maduración fundada por el desprecio de los intelectuales y una reivindicación que nace de una siguiente generación. Representó una popularidad carpetovetónica y cero elitista que quiso destruir la Ley Miró, iniciativa que buscaba apoyar un cine más de prestigio para pasear por festivales de clase A.
Recuerdo que una vez lo conocí en 2019. Quedamos en un bingo de Valencia para hacer un reportaje por el 30º aniversario de su película más famosa. En ese momento, se acercó una chica y le pidió un autógrafo. No era para ella, sino para su abuela. El viejo seductor lo encajó con simpatía. Le recordé entonces que en la película se vistió de mujer en uno de los golpes más cómicos.
Me miró con sus ojos de boxeador triste y me dijo: "Recuerdo que cuando me disfracé y me puse la peluca, ¿sabes a quién vi?" Y después de un momento de silencio, soltó una gran carcajada que se oyó hasta en el planeta Endor.
La estrella de Fernando Esteso en el Paseo de la Fama del cine de Madrid es cero. No tiene una, ni siquiera una forma circular como la Estrella de la Muerte de Star Wars. Es un personaje olvidado, relegado a la sombra de la fama que alguna vez tuvo.
Imagina a Esteso como un almirante al mando de una flota galáctica de 50 destructores. Todo porque en Hollywood lo vieron como un Darth Vader capaz de cantar jotas y que acojonaba tanto su furor taquillero que George Lucas decidió retrasar en España el estreno de El Imperio contraataca para no competir con él.
Pero lo que nos queda de Esteso es un recordatorio de la España con ganas de marcha que enterraba el franquismo y trasnochaba con el felipismo. Era los padres, los nuestros. Habló por todos aquellos que soñaban con jugar al bingo, viajar en avión en turista y ver alguna teta.
En su película Los bingueros, se puede estudiar todas las fases que tiene un clásico popular: un éxito de público, una maduración fundada por el desprecio de los intelectuales y una reivindicación que nace de una siguiente generación. Representó una popularidad carpetovetónica y cero elitista que quiso destruir la Ley Miró, iniciativa que buscaba apoyar un cine más de prestigio para pasear por festivales de clase A.
Recuerdo que una vez lo conocí en 2019. Quedamos en un bingo de Valencia para hacer un reportaje por el 30º aniversario de su película más famosa. En ese momento, se acercó una chica y le pidió un autógrafo. No era para ella, sino para su abuela. El viejo seductor lo encajó con simpatía. Le recordé entonces que en la película se vistió de mujer en uno de los golpes más cómicos.
Me miró con sus ojos de boxeador triste y me dijo: "Recuerdo que cuando me disfracé y me puse la peluca, ¿sabes a quién vi?" Y después de un momento de silencio, soltó una gran carcajada que se oyó hasta en el planeta Endor.