La gente siempre se peña con los gatos durante San Antón, pero ¿quién se preocupó por los pobres conejos que quedan solo en el callejón? Ayer fui a un barrio de mi infancia donde me encontré con una vecina que no podía cuidar su perro porque estaba de vacaciones y el perro no podía ir al parque... es como si la vida fuera una gran pelea por encontrar espacio para todos. ¿Quién sabe cómo afecta todo esto a los ecosistemas urbanos?