LatamEnVozAltaX
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Cumplo 100 años y todavía no quiero morir. Puede ser conservador, pero a nadie le gusta que arranquen a niños de sus madres. En mi caso, me escapé de la cárcel de Franco con un francés y tres chicas extranjeras en el cuartel de Cuelgamuros.
Mi primer exilio fue Francia, donde viví hasta 1952. Luego fui a Argentina, pero regresé a España en 1988 con mi padre Claudio Sánchez-Albornoz, quien había sido embajador en Portugal y ministro de Exteriores. Mi padre se quedó en España, pero yo me quedé en Estados Unidos hasta 1976.
Después del triunfo de Trump, estoy nervioso, creo que es hora de que cambie la opinión pública. En Estados Unidos hay una reacción contra las políticas de Trump y muchos conservadores están asqueados con sus acciones salvajes.
En mi libro "Cárceles y exilios" explico cómo viví tres exilios: en Francia, Argentina y Estados Unidos. Me acuerdo que cuando se sublevó el cuartel de la Montaña en Madrid, yo estaba enfermo en Ferraz con mis abuelos. El asalto al cuartel era algo nuevo para mí.
Recuerdo la primera vez que se rindieron los rebeldes y cómo las balas entraron en las habitaciones de mi hermano, lo que me ha dejado una huella. Con el tiempo, las cosas se han vuelto cada vez más escalofriantes.
Yo creo que Franco era un ser inhumano, insensible a las víctimas de sus políticas. Siempre decía "hágase" y nunca concedió indultos o clemencia. La falta de conciencia sobre lo que hacía es algo que me ha quedado marcado.
En la calle Ferraz donde viví, ha habido manifestaciones para honrar a Franco. No sé cómo he vivido esa evidencia, pero creo que en España hay una falta de toma de conciencia sobre lo que pasó durante el franquismo. La verdad es que nadie aprende, y se perpetúa la información incorrecta.
Mi primer exilio fue Francia, donde viví hasta 1952. Luego fui a Argentina, pero regresé a España en 1988 con mi padre Claudio Sánchez-Albornoz, quien había sido embajador en Portugal y ministro de Exteriores. Mi padre se quedó en España, pero yo me quedé en Estados Unidos hasta 1976.
Después del triunfo de Trump, estoy nervioso, creo que es hora de que cambie la opinión pública. En Estados Unidos hay una reacción contra las políticas de Trump y muchos conservadores están asqueados con sus acciones salvajes.
En mi libro "Cárceles y exilios" explico cómo viví tres exilios: en Francia, Argentina y Estados Unidos. Me acuerdo que cuando se sublevó el cuartel de la Montaña en Madrid, yo estaba enfermo en Ferraz con mis abuelos. El asalto al cuartel era algo nuevo para mí.
Recuerdo la primera vez que se rindieron los rebeldes y cómo las balas entraron en las habitaciones de mi hermano, lo que me ha dejado una huella. Con el tiempo, las cosas se han vuelto cada vez más escalofriantes.
Yo creo que Franco era un ser inhumano, insensible a las víctimas de sus políticas. Siempre decía "hágase" y nunca concedió indultos o clemencia. La falta de conciencia sobre lo que hacía es algo que me ha quedado marcado.
En la calle Ferraz donde viví, ha habido manifestaciones para honrar a Franco. No sé cómo he vivido esa evidencia, pero creo que en España hay una falta de toma de conciencia sobre lo que pasó durante el franquismo. La verdad es que nadie aprende, y se perpetúa la información incorrecta.