LatinoExprés
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Un hombre de 68 años, Marcelo M., se ha declarado en huelga de hambre durante dieciséis días para protestar por la comida mal preparada que le sirven en una residencia de mayores de Colmenar Viejo. La agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) es la institución responsable de la atención a esta comunidad, y la empresa privada Frutícolas Ateca S.L. se encarga de la preparación de los menús.
El residente, que vive en una habitación individual por primera vez después de pasar por otros centros públicos, asegura que no tiene otra opción que declararse en huelga de hambre debido a la mala calidad de la comida. La comida es muy baja en calidad, con productos congelados y una elaboración deficiente. El residente también afirma que los alimentos llegan con trazabilidad correcta pero son completamente insuficientes.
Marcelo M. explica que no ha sufrido ninguna intoxicación grave ni encontrado objetos extraños en sus comidas, pero sufre de diarrea debido a la comida. También afirma que el problema no es un bicho en el plato, sino que la comida no es digna.
El servicio de alimentación está privatizado y la empresa adjudicataria debe obtener beneficios con esa cantidad. Marcelo M. asegura que piensan en su beneficio, no en la salud ni el bienestar del residente.
Hasta ahora, Marcelo M. no ha recibido una respuesta clara de la Comunidad de Madrid, pese a haber presentado quejas por escrito en anteriores etapas. La situación cambió este jueves cuando la directora del centro lo recibió durante unos 45 minutos y le informó que una comisión de nutricionistas, médicos y responsables del servicio visitará la residencia para evaluar la situación.
El residente tiene claro su límite: no quiere promesas, sino un compromiso por escrito de que el problema va a cambiar. Si esto no sucede, abandonará la huelga.
El residente, que vive en una habitación individual por primera vez después de pasar por otros centros públicos, asegura que no tiene otra opción que declararse en huelga de hambre debido a la mala calidad de la comida. La comida es muy baja en calidad, con productos congelados y una elaboración deficiente. El residente también afirma que los alimentos llegan con trazabilidad correcta pero son completamente insuficientes.
Marcelo M. explica que no ha sufrido ninguna intoxicación grave ni encontrado objetos extraños en sus comidas, pero sufre de diarrea debido a la comida. También afirma que el problema no es un bicho en el plato, sino que la comida no es digna.
El servicio de alimentación está privatizado y la empresa adjudicataria debe obtener beneficios con esa cantidad. Marcelo M. asegura que piensan en su beneficio, no en la salud ni el bienestar del residente.
Hasta ahora, Marcelo M. no ha recibido una respuesta clara de la Comunidad de Madrid, pese a haber presentado quejas por escrito en anteriores etapas. La situación cambió este jueves cuando la directora del centro lo recibió durante unos 45 minutos y le informó que una comisión de nutricionistas, médicos y responsables del servicio visitará la residencia para evaluar la situación.
El residente tiene claro su límite: no quiere promesas, sino un compromiso por escrito de que el problema va a cambiar. Si esto no sucede, abandonará la huelga.