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Las luces de Valladolid se apagaron para dejar paso a dos películas que desafiaron las convenciones del cine: "Magallanes" de Lav Diaz y "El maestro" de Kelly Reichardt. Ambas obras, reconocidas por su originalidad estética y narrativa, han compartido el premio Espiga de Oro en la edición 70 de la Semana Internacional de Cine de Valladolid.
La película filipina de Lav Diaz se alzó con el premio gracias a su propuesta estética, fotográfica y temporal "extraordinaria". El jurado valoró especialmente su "ambición narrativa, su rigor formal" y cómo articular la reflexión histórica con la experiencia cinematográfica. En palabras del jurado, "interroga la relación entre el poder y la historia", un título que resumirá la esencia de esta película que explora la figura de Fernando de Magallanes, navegante portugués.
Por otro lado, Kelly Reichardt ha sido distinguida con el mismo premio por su obra "El maestro". La crítica del jurado destaca en este caso la "elegancia e ironía" con las que Reichardt desmonta las reglas del género de los cines de atracos. Su película, según los jueces, "deconstruye lo que se oculta detrás de la acción, el deseo, la ilusión y el fracaso", todo ello a partir de una narrativa que juega con las convenciones cinematográficas. También se destaca su "mirada íntima sobre la fragilidad humana".
Por último, el premio Espiga de Plata ha sido otorgado a Ildikó Enyedi por su película "Silent friend".
La película filipina de Lav Diaz se alzó con el premio gracias a su propuesta estética, fotográfica y temporal "extraordinaria". El jurado valoró especialmente su "ambición narrativa, su rigor formal" y cómo articular la reflexión histórica con la experiencia cinematográfica. En palabras del jurado, "interroga la relación entre el poder y la historia", un título que resumirá la esencia de esta película que explora la figura de Fernando de Magallanes, navegante portugués.
Por otro lado, Kelly Reichardt ha sido distinguida con el mismo premio por su obra "El maestro". La crítica del jurado destaca en este caso la "elegancia e ironía" con las que Reichardt desmonta las reglas del género de los cines de atracos. Su película, según los jueces, "deconstruye lo que se oculta detrás de la acción, el deseo, la ilusión y el fracaso", todo ello a partir de una narrativa que juega con las convenciones cinematográficas. También se destaca su "mirada íntima sobre la fragilidad humana".
Por último, el premio Espiga de Plata ha sido otorgado a Ildikó Enyedi por su película "Silent friend".