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"Las lágrimas de la tierra"
El funeral de Huelva se convirtió en un acto de testimonio, un llamado a la verdad y justicia ante la desaparición de 45 vidas arrancadas en el accidente de Adamuz. Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las víctimas fatales, se elevó como voz de las víctimas, su dolor y admiración por el pueblo de Adamuz resonando en cada palabra.
Elogió a los cuerpos de seguridad y emergencias que "hicieron lo que pudieron con la información y los medios de los que disponían", y a la sanidad andaluza, "sostenida por sus profesionales". Valoró también el trabajo de las instituciones que se pusieron de frente desde el minuto cero, pero criticó la lentitud de la información en los primeros instantes.
Liliana se dirigió directamente al corazón de los asistentes, su voz temblando, y les dijo: "Sois las 45 familias que lucharéis por saber la verdad. Sabremos la verdad y lucharemos para que no haya otro tren". Su hermano Fidel y el resto de familiares se unieron a ella en su breve pero profundo parlamento.
El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, también intervino en el funeral, poniendo el foco en la necesidad de dar consuelo a los familiares y "reparar las consecuencias del daño". Exigió que se esclarezca la verdad de lo ocurrido y actúe con justicia para que el "sacrificio" de las 45 vidas no se olvide.
Liliana recordó que "ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos damos cuenta". Su testimonio ponía punto final al funeral, junto con la bendición del obispo.
El funeral de Huelva se convirtió en un acto de testimonio, un llamado a la verdad y justicia ante la desaparición de 45 vidas arrancadas en el accidente de Adamuz. Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las víctimas fatales, se elevó como voz de las víctimas, su dolor y admiración por el pueblo de Adamuz resonando en cada palabra.
Elogió a los cuerpos de seguridad y emergencias que "hicieron lo que pudieron con la información y los medios de los que disponían", y a la sanidad andaluza, "sostenida por sus profesionales". Valoró también el trabajo de las instituciones que se pusieron de frente desde el minuto cero, pero criticó la lentitud de la información en los primeros instantes.
Liliana se dirigió directamente al corazón de los asistentes, su voz temblando, y les dijo: "Sois las 45 familias que lucharéis por saber la verdad. Sabremos la verdad y lucharemos para que no haya otro tren". Su hermano Fidel y el resto de familiares se unieron a ella en su breve pero profundo parlamento.
El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, también intervino en el funeral, poniendo el foco en la necesidad de dar consuelo a los familiares y "reparar las consecuencias del daño". Exigió que se esclarezca la verdad de lo ocurrido y actúe con justicia para que el "sacrificio" de las 45 vidas no se olvide.
Liliana recordó que "ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos damos cuenta". Su testimonio ponía punto final al funeral, junto con la bendición del obispo.