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La Unión Europea (UE) y el Mercosur han firmado un acuerdo de libre comercio tras 26 años de negociaciones, que creará una de las mayores zonas integradas del mundo con más de 720 millones de personas y un peso económico superior a los 23 billones de euros.
Este acuerdo, rubricado por el comisario europeo de Comercio Maroš Šefčovič y por los ministros de Exteriores del Mercosur, reduce o elimina de forma progresiva los aranceles sobre alrededor del 90% de los intercambios comerciales y abre mercados clave para la industria europea y el sector agroexportador suramericano.
La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen ha subrayado que la firma refleja "una elección clara y deliberada: elegimos el comercio justo frente a los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo frente al aislamiento". Von der Leyen defiende que el acuerdo eliminará barreras comerciales, abrirá la contratación pública y ofrecerá un marco estable y basado en normas para fomentar la inversión.
En este sentido, el pacto incluye compromisos ambientales y climáticos y la UE y el Mercosur se apoyarán mutuamente en la transición hacia la neutralidad climática. También ofrecerá un mejor acceso europeo a materias primas críticas y aumentará la inversión comunitaria en Suramérica.
El presidente del Consejo Europeo António Costa ha enmarcado la firma como una apuesta explícita por la apertura y el multilateralismo. "Este acuerdo es una apuesta decidida por la cooperación frente al aislamiento y el uso del comercio como arma geopolítica", ha afirmado.
Desde el lado suramericano, el presidente de Argentina Javier Milei ha definido el acuerdo como "quizás el mayor logro obtenido por el Mercosur desde su creación". Milei defiende que el pacto constituye una alternativa al proteccionismo global y el resultado de una asociación estratégica impulsada durante décadas.
El acuerdo debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los legislativos de los países del Mercosur, pero varios Gobiernos confían en iniciar su aplicación a partir del segundo semestre.
Este acuerdo, rubricado por el comisario europeo de Comercio Maroš Šefčovič y por los ministros de Exteriores del Mercosur, reduce o elimina de forma progresiva los aranceles sobre alrededor del 90% de los intercambios comerciales y abre mercados clave para la industria europea y el sector agroexportador suramericano.
La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen ha subrayado que la firma refleja "una elección clara y deliberada: elegimos el comercio justo frente a los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo frente al aislamiento". Von der Leyen defiende que el acuerdo eliminará barreras comerciales, abrirá la contratación pública y ofrecerá un marco estable y basado en normas para fomentar la inversión.
En este sentido, el pacto incluye compromisos ambientales y climáticos y la UE y el Mercosur se apoyarán mutuamente en la transición hacia la neutralidad climática. También ofrecerá un mejor acceso europeo a materias primas críticas y aumentará la inversión comunitaria en Suramérica.
El presidente del Consejo Europeo António Costa ha enmarcado la firma como una apuesta explícita por la apertura y el multilateralismo. "Este acuerdo es una apuesta decidida por la cooperación frente al aislamiento y el uso del comercio como arma geopolítica", ha afirmado.
Desde el lado suramericano, el presidente de Argentina Javier Milei ha definido el acuerdo como "quizás el mayor logro obtenido por el Mercosur desde su creación". Milei defiende que el pacto constituye una alternativa al proteccionismo global y el resultado de una asociación estratégica impulsada durante décadas.
El acuerdo debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los legislativos de los países del Mercosur, pero varios Gobiernos confían en iniciar su aplicación a partir del segundo semestre.