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La florista más antigua de la Rambla de Barcelona, Flors Carolina, se salvará tras la reforma. La parada será conservada en su ubicación y estructura originales, lo que permitirá a los cuatro generaciones de Carolinas seguir ejerciendo el negocio en el mismo espacio que han hecho durante más de un siglo.
La propietaria, Carolina Pallés, aseguró que se ha recibido la buena noticia de que su parada será conservada y que podrá regresar al mismo lugar cuando finalicen las obras. Antes, sin embargo, el ayuntamiento se encargará de restaurarla por los daños que ya ha sufrido -y que puede sufrir- durante los trabajos.
La florista mencionó que siempre hubo una ilusión de quedarse en la misma parada, pero también admitió que no hubiera tenido problema en irse a otra ubicación. Agradeció el optimismo y comprensión del alcalde Jaume Collboni, quien decidió mantener la parada en su sitio.
La parada cuenta con auténticas reliquias de su historia, como fotografías que narran su historia desde Federico García Lorca hasta Pedro Sánchez. Sin embargo, debido a las obras en progreso en el lado del Raval, la florista siente un impacto negativo en el día a día de las floristas.
La historia de Flors Carolina comienza con la bisabuela que vendía flores ambulantes y se convirtió en una tradición familiar. Cada generación ha vivido una Rambla distinta, pero siempre han mantenido el negocio con pasión y dedicación. Ahora, sin relevo generacional, el futuro es incierto, pero la historia de Flors Carolina ya está inseparable de la de la Rambla y de Barcelona.
Carolina recordó que todos han formado parte del negocio, y que es todo lo que se conoce. "Ha sido todo muy vocacional", dice. "Nos lo queremos mucho".
La propietaria, Carolina Pallés, aseguró que se ha recibido la buena noticia de que su parada será conservada y que podrá regresar al mismo lugar cuando finalicen las obras. Antes, sin embargo, el ayuntamiento se encargará de restaurarla por los daños que ya ha sufrido -y que puede sufrir- durante los trabajos.
La florista mencionó que siempre hubo una ilusión de quedarse en la misma parada, pero también admitió que no hubiera tenido problema en irse a otra ubicación. Agradeció el optimismo y comprensión del alcalde Jaume Collboni, quien decidió mantener la parada en su sitio.
La parada cuenta con auténticas reliquias de su historia, como fotografías que narran su historia desde Federico García Lorca hasta Pedro Sánchez. Sin embargo, debido a las obras en progreso en el lado del Raval, la florista siente un impacto negativo en el día a día de las floristas.
La historia de Flors Carolina comienza con la bisabuela que vendía flores ambulantes y se convirtió en una tradición familiar. Cada generación ha vivido una Rambla distinta, pero siempre han mantenido el negocio con pasión y dedicación. Ahora, sin relevo generacional, el futuro es incierto, pero la historia de Flors Carolina ya está inseparable de la de la Rambla y de Barcelona.
Carolina recordó que todos han formado parte del negocio, y que es todo lo que se conoce. "Ha sido todo muy vocacional", dice. "Nos lo queremos mucho".