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Nueve segundos y 30 minutos de desesperación, esa fue la secuencia cronológica del trágico accidente ferroviario en Adamuz que dejó al pasado el recuerdo de 43 fallecidos y más de cien heridos. El 29 de octubre de 2015, a las 19:50 horas, el tren Alvia 2384 se deslizó fuera de la vía principal en el tramo de Adamuz (Cordoba), provocando un descarrilamiento generalizado que dejó al tren Iryo 6189 destrozado unos 800 metros más adelante.
La investigación del accidente ha sido larga y compleja, con múltiples hipótesis sobre las causas del siniestro. Al principio se sospechó una falla en la catenaria, pero luego se descubrió una rotura de carril que podría haber sido el origen del accidente, aunque aún no se ha confirmado.
En los cinco primeros coches del tren Iryo, que no llegaron a descarrilar, los investigadores detectaron muescas en los bogies —las ruedas— del tren. Además, se buscaban marcas parecidas en dos o tres coches (aún no está claro) que transitaron antes por el tramo de Adamuz.
El maquinista del Iryo contactó con el centro de mando de Adif para alertar sobre lo que describió inicialmente como "un enganchón" a la altura de Adamuz, pero no se había percatado del descarrilamiento. El tren Alvia 2384 chocó contra los vagones traseros del Iryo y salió despedido, descarrilando y cayendo por un terraplén.
Durante tres meses de investigación, el ministerio de transportes ha estado buscando marcas parecidas en dos o tres coches que transitaron antes por el tramo de Adamuz.
El pasado lunes, un día después del accidente, el ministro de Transportes, Óscar Puente, declaró que hablar de las causas del siniestro era "pura especulación". Sin embargo, ha dejado la puerta abierta a la posibilidad de que la causa del siniestro sea una rotura de la vía.
El maquinista del Iryo no notó el descarrilamiento y el tren Alvia 2384 chocó contra los vagones traseros del Iryo y salió despedido, descarrilando y cayendo por un terraplén.
La investigación del accidente ha sido larga y compleja, con múltiples hipótesis sobre las causas del siniestro. Al principio se sospechó una falla en la catenaria, pero luego se descubrió una rotura de carril que podría haber sido el origen del accidente, aunque aún no se ha confirmado.
En los cinco primeros coches del tren Iryo, que no llegaron a descarrilar, los investigadores detectaron muescas en los bogies —las ruedas— del tren. Además, se buscaban marcas parecidas en dos o tres coches (aún no está claro) que transitaron antes por el tramo de Adamuz.
El maquinista del Iryo contactó con el centro de mando de Adif para alertar sobre lo que describió inicialmente como "un enganchón" a la altura de Adamuz, pero no se había percatado del descarrilamiento. El tren Alvia 2384 chocó contra los vagones traseros del Iryo y salió despedido, descarrilando y cayendo por un terraplén.
Durante tres meses de investigación, el ministerio de transportes ha estado buscando marcas parecidas en dos o tres coches que transitaron antes por el tramo de Adamuz.
El pasado lunes, un día después del accidente, el ministro de Transportes, Óscar Puente, declaró que hablar de las causas del siniestro era "pura especulación". Sin embargo, ha dejado la puerta abierta a la posibilidad de que la causa del siniestro sea una rotura de la vía.
El maquinista del Iryo no notó el descarrilamiento y el tren Alvia 2384 chocó contra los vagones traseros del Iryo y salió despedido, descarrilando y cayendo por un terraplén.