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La corrosión social: cómo las redes se convierten en cuello de botella para la ultraderecha
En las redes sociales, el poder y la manipulación están en manos de quienes mejor saben cómo alimentar los valores conservadores y promover la exclusión. Un grupo específico de usuarios, especialmente jóvenes y bellas, se convierte en una "legión" de patriotas que prodigan su apoyo a Vox, sin darse cuenta de que muchos de ellos son "cuentas sexuales" creadas con inteligencia artificial.
La ultraderecha utiliza las redes como gran aula para normalizar el extremismo y corromper las condiciones sociales y éticas. El objetivo es crear una mentalidad que se ajuste a sus valores, sin importar el coste. La palabra "AWFUL", que significa "horrible" en inglés, se convierte en un acrónimo para describir a la mujer liberal urbana y adinerada, lo que demuestra cómo los políticos de ultraderecha buscan aislar y deshumanizar a aquellos que no comparten sus opiniones.
También es notable cómo algunos políticos aprovechan las situaciones trágicas para criticar al gobierno o atacar a sus oponentes. Santiago Abascal se apresura a criticar al gobierno en momentos de tragedia, mientras que Sílvia Orriols y su seguidores acusan a Salvador Illa de ser un privilegiado sin diagnóstico. Esta falta de empatía es un ejemplo de cómo la ultraderecha busca quebrar las bases morales para gobernar.
La corrosión social es un fenómeno grave que se está produciendo en nuestras redes, y es fundamental ser conscientes de cómo funcionan y quién está detrás. La normalización del extremismo es un peligro real que amenaza la democracia y las condiciones sociales. Es hora de cuestionar los valores y las creencias que se están imponiendo en nuestras redes y promover una conversación más abierta y justa.
En las redes sociales, el poder y la manipulación están en manos de quienes mejor saben cómo alimentar los valores conservadores y promover la exclusión. Un grupo específico de usuarios, especialmente jóvenes y bellas, se convierte en una "legión" de patriotas que prodigan su apoyo a Vox, sin darse cuenta de que muchos de ellos son "cuentas sexuales" creadas con inteligencia artificial.
La ultraderecha utiliza las redes como gran aula para normalizar el extremismo y corromper las condiciones sociales y éticas. El objetivo es crear una mentalidad que se ajuste a sus valores, sin importar el coste. La palabra "AWFUL", que significa "horrible" en inglés, se convierte en un acrónimo para describir a la mujer liberal urbana y adinerada, lo que demuestra cómo los políticos de ultraderecha buscan aislar y deshumanizar a aquellos que no comparten sus opiniones.
También es notable cómo algunos políticos aprovechan las situaciones trágicas para criticar al gobierno o atacar a sus oponentes. Santiago Abascal se apresura a criticar al gobierno en momentos de tragedia, mientras que Sílvia Orriols y su seguidores acusan a Salvador Illa de ser un privilegiado sin diagnóstico. Esta falta de empatía es un ejemplo de cómo la ultraderecha busca quebrar las bases morales para gobernar.
La corrosión social es un fenómeno grave que se está produciendo en nuestras redes, y es fundamental ser conscientes de cómo funcionan y quién está detrás. La normalización del extremismo es un peligro real que amenaza la democracia y las condiciones sociales. Es hora de cuestionar los valores y las creencias que se están imponiendo en nuestras redes y promover una conversación más abierta y justa.