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"La cama como lugar de encuentro: el abrazo del otro en el sueño"
En un mundo donde nos pasamos media vida durmiendo, pero pensamos que descansar es una práctica privada e individual, hay algo que nos hace olvidar nuestra condición interdependiente. Es la cama, ese espacio donde nuestros cuerpos y almas se encuentran con los de los demás. "La cama es el espacio donde tiene lugar el encuentro con los otros", nos recuerda Sophie Calle, una artista que ha investigado sobre este tema.
La cama es un territorio político, un espacio donde la autonomía y la exterioridad se dan, pero también se rompen. Es allí donde aprendemos a recibir y dar, a amar y ser cuidadoso. "El amor y el descanso siguen la misma trayectoria", nos dice Calle, son artes de la inclinación, que requieren de una exterioridad hacia los demás.
Pero ¿qué es esta cama? No es solo un lugar para dormir, sino también un espacio donde se reencuentran dos cuerpos. "La cama está compuesta de los miles de brazos, vientres y piernas de las criaturas que nos acompañan en la vida", nos explica Adriana Cavarero.
Y ¿qué pasa cuando nos pasamos tiempo con alguien? No nos abrimos a un desconocido, sino a alguien que ya está cerca. "La cama es el lugar donde podemos ser más vulnerables", dice Calle. Allí nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y emociones, sin fronteras ni barreras.
Pero no todos tienen acceso a esta cama. En una sociedad centrada en el trabajo y la autoexplotación, muchos de nosotros no podemos permitirnos el lujo de descansar. "El cansancio es inherente a un sistema que siempre reclama de nosotros la parte extraordinaria", nos recuerda Calle.
Y sin embargo, hay una forma diferente de abordar esto. Una forma que implica recibir y dar, amar y ser cuidadoso. "El descanso es un modo de libertad", dice Calle. Lo es como práctica de la desinterpelación, donde nada me requiere ni nadie me exige.
En este sentido, la cama se convierte en un lugar de encuentro, no solo con los demás, sino también con nosotros mismos. Un lugar donde podemos dejar que nos abracemos de nuestras preocupaciones y ansiedades, y simplemente estar presentes.
Pero ¿qué pasa cuando la sociedad nos dice que debemos ser más productivos? Cuando nos exige ser más, en lugar de decirnos que descansen? "La dignidad de nuestras vidas no se gana en el trabajo", nos recuerda Cavarero. Antes bien, está en juego en el descanso.
Así que la próxima vez que te acuestes, recuerda que estás no solo dormiendo, sino también abrazando a todos aquellos que te rodean y te sostienen. La cama es un lugar de encuentro, donde podemos aprender a amar y ser cuidadosos con los demás, y con nosotros mismos.
En un mundo donde nos pasamos media vida durmiendo, pero pensamos que descansar es una práctica privada e individual, hay algo que nos hace olvidar nuestra condición interdependiente. Es la cama, ese espacio donde nuestros cuerpos y almas se encuentran con los de los demás. "La cama es el espacio donde tiene lugar el encuentro con los otros", nos recuerda Sophie Calle, una artista que ha investigado sobre este tema.
La cama es un territorio político, un espacio donde la autonomía y la exterioridad se dan, pero también se rompen. Es allí donde aprendemos a recibir y dar, a amar y ser cuidadoso. "El amor y el descanso siguen la misma trayectoria", nos dice Calle, son artes de la inclinación, que requieren de una exterioridad hacia los demás.
Pero ¿qué es esta cama? No es solo un lugar para dormir, sino también un espacio donde se reencuentran dos cuerpos. "La cama está compuesta de los miles de brazos, vientres y piernas de las criaturas que nos acompañan en la vida", nos explica Adriana Cavarero.
Y ¿qué pasa cuando nos pasamos tiempo con alguien? No nos abrimos a un desconocido, sino a alguien que ya está cerca. "La cama es el lugar donde podemos ser más vulnerables", dice Calle. Allí nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y emociones, sin fronteras ni barreras.
Pero no todos tienen acceso a esta cama. En una sociedad centrada en el trabajo y la autoexplotación, muchos de nosotros no podemos permitirnos el lujo de descansar. "El cansancio es inherente a un sistema que siempre reclama de nosotros la parte extraordinaria", nos recuerda Calle.
Y sin embargo, hay una forma diferente de abordar esto. Una forma que implica recibir y dar, amar y ser cuidadoso. "El descanso es un modo de libertad", dice Calle. Lo es como práctica de la desinterpelación, donde nada me requiere ni nadie me exige.
En este sentido, la cama se convierte en un lugar de encuentro, no solo con los demás, sino también con nosotros mismos. Un lugar donde podemos dejar que nos abracemos de nuestras preocupaciones y ansiedades, y simplemente estar presentes.
Pero ¿qué pasa cuando la sociedad nos dice que debemos ser más productivos? Cuando nos exige ser más, en lugar de decirnos que descansen? "La dignidad de nuestras vidas no se gana en el trabajo", nos recuerda Cavarero. Antes bien, está en juego en el descanso.
Así que la próxima vez que te acuestes, recuerda que estás no solo dormiendo, sino también abrazando a todos aquellos que te rodean y te sostienen. La cama es un lugar de encuentro, donde podemos aprender a amar y ser cuidadosos con los demás, y con nosotros mismos.