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El cantante Julio Iglesias ha negado haber abusado, coaccionado o faltado respeto a ninguna mujer en declaraciones públicas contra las acusaciones de dos ex trabajadoras que aseguraban haber sido víctimas de agresiones sexuales y de tratos vejatorios. "Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer", ha dicho, presa de un "profundo pesar".
Estas acusaciones habían salido a la luz en una investigación realizada por la revista ElDiario.es y Univisión Noticias en colaboración, que descubrió una estructura jerárquica del personal en las residencias del cantante en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), donde las mujeres trabajadoras habían sufrido acoso sexual, vejaciones físicas y verbales.
Entre estas mujeres estuvieron la empleada doméstica Rebeca y la fisioterapeuta Laura, que aseguraron haber sido sometidas a "condiciones de aislamiento", conflictos laborales, una estructura jerárquica del personal y una tensión ambiental generada por el carácter irascible de Iglesias.
"Me sentía como un objeto, como una esclava" dijo Rebeca en declaraciones. También habían sufrido penetraciones y bofetadas, según relató Laura. Además, según las conversaciones de WhatsApp accedidas por ElDiario.es, Julio Iglesias les había pedido verles los senos o se los tocaba para comprobar cómo les había quedado la cirugía de aumento de pecho.
"Si a ti te violan, al día siguiente vas al hospital y a la Policía, pero si te agreden una noche y otra y una semana y un mes y un año... eso ya se supone que es una relación consentida. En mi opinión bastante consentida", dijo el principal valedor de Iglesias en los medios Ramón Arcusa.
Esas acusaciones han sido objeto de una investigación por parte del Ministerio Público, y las dos mujeres que presentaron la denuncia han sido identificadas como Rebeca y Laura. Ambas siguen siendo empleadas de Julio Iglesias, pero han solicitado a la Fiscalía que se restrinja el contacto entre las denunciantes y el acusado, y que su declaración se realice por videoconferencia.
El caso está en fase de diligencias preprocesales.
Estas acusaciones habían salido a la luz en una investigación realizada por la revista ElDiario.es y Univisión Noticias en colaboración, que descubrió una estructura jerárquica del personal en las residencias del cantante en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), donde las mujeres trabajadoras habían sufrido acoso sexual, vejaciones físicas y verbales.
Entre estas mujeres estuvieron la empleada doméstica Rebeca y la fisioterapeuta Laura, que aseguraron haber sido sometidas a "condiciones de aislamiento", conflictos laborales, una estructura jerárquica del personal y una tensión ambiental generada por el carácter irascible de Iglesias.
"Me sentía como un objeto, como una esclava" dijo Rebeca en declaraciones. También habían sufrido penetraciones y bofetadas, según relató Laura. Además, según las conversaciones de WhatsApp accedidas por ElDiario.es, Julio Iglesias les había pedido verles los senos o se los tocaba para comprobar cómo les había quedado la cirugía de aumento de pecho.
"Si a ti te violan, al día siguiente vas al hospital y a la Policía, pero si te agreden una noche y otra y una semana y un mes y un año... eso ya se supone que es una relación consentida. En mi opinión bastante consentida", dijo el principal valedor de Iglesias en los medios Ramón Arcusa.
Esas acusaciones han sido objeto de una investigación por parte del Ministerio Público, y las dos mujeres que presentaron la denuncia han sido identificadas como Rebeca y Laura. Ambas siguen siendo empleadas de Julio Iglesias, pero han solicitado a la Fiscalía que se restrinja el contacto entre las denunciantes y el acusado, y que su declaración se realice por videoconferencia.
El caso está en fase de diligencias preprocesales.