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Irene Montero ha tomado una patada al diccionario y se ha inventado un nuevo grupo étnico llamado "Las marronas". En un mitin electoral de Podemos, la eurodiputada utilizó el término para referirse a las personas migrantes que trabajan en España. La expresión causó polémica entre los sectores políticos y sociales.
"Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora", dijo Montero. "Quiero reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores...". La declaración de Montero se produce en un contexto en el que la media de las encuestas publicadas arroja unos datos que dan al candidato del PP como ganador, mientras que Vox asciende.
La eurodiputada también ha llamado a "barrer" España con votantes de derechas con un ejército de inmigrantes ilegales. Su reclamo se produce cuando la regularización extraordinaria de personas extranjeras en España es una medida que el Gobierno ha pactado con Podemos.
En este contexto, Montero se refiere a las personas migrantes que trabajan en España como "Las marronas". La palabra "marrones" se utiliza para describir a las personas que tienen un tono de piel más oscuro que la media. Sin embargo, algunos han criticado la expresión, argumentando que puede ser considerada racista y divisora.
La declaración de Montero ha generado polémica entre los sectores políticos y sociales. Algunos han acusado a Podemos de promover una política de inmigración selectiva, mientras que otros han defendido la declaración de Montero, argumentando que se trata de un llamado a la inclusión y la igualdad.
En general, la declaración de Montero ha mostrado cómo la política se vuelve cada vez más emocional y polarizadora. La utilización de términos como "fachas" y "marronas" puede ser considerada como una táctica electoral para atraer a ciertos sectores del electorado, pero también puede generar una división entre las personas que se sienten identificadas con esas expresiones y aquellas que no.
En última instancia, la declaración de Montero es un ejemplo de cómo la política se vuelve cada vez más emocional y polarizadora. La utilización de términos como "fachas" y "marronas" puede ser considerada como una táctica electoral para atraer a ciertos sectores del electorado, pero también puede generar una división entre las personas que se sienten identificadas con esas expresiones y aquellas que no.
"Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora", dijo Montero. "Quiero reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores...". La declaración de Montero se produce en un contexto en el que la media de las encuestas publicadas arroja unos datos que dan al candidato del PP como ganador, mientras que Vox asciende.
La eurodiputada también ha llamado a "barrer" España con votantes de derechas con un ejército de inmigrantes ilegales. Su reclamo se produce cuando la regularización extraordinaria de personas extranjeras en España es una medida que el Gobierno ha pactado con Podemos.
En este contexto, Montero se refiere a las personas migrantes que trabajan en España como "Las marronas". La palabra "marrones" se utiliza para describir a las personas que tienen un tono de piel más oscuro que la media. Sin embargo, algunos han criticado la expresión, argumentando que puede ser considerada racista y divisora.
La declaración de Montero ha generado polémica entre los sectores políticos y sociales. Algunos han acusado a Podemos de promover una política de inmigración selectiva, mientras que otros han defendido la declaración de Montero, argumentando que se trata de un llamado a la inclusión y la igualdad.
En general, la declaración de Montero ha mostrado cómo la política se vuelve cada vez más emocional y polarizadora. La utilización de términos como "fachas" y "marronas" puede ser considerada como una táctica electoral para atraer a ciertos sectores del electorado, pero también puede generar una división entre las personas que se sienten identificadas con esas expresiones y aquellas que no.
En última instancia, la declaración de Montero es un ejemplo de cómo la política se vuelve cada vez más emocional y polarizadora. La utilización de términos como "fachas" y "marronas" puede ser considerada como una táctica electoral para atraer a ciertos sectores del electorado, pero también puede generar una división entre las personas que se sienten identificadas con esas expresiones y aquellas que no.