Me parece que la industria del cine se está volviendo un poco loca con todo este movimiento de diversidad e inclusión, pero a cambio estamos perdiendo el alma del cine. Recuerdo cuando veías una película y te emocionaba, te hacía pensar o te hacía sentir algo profundo... ahora es más como si estuvieras asistiendo a un gran festival de moda, todo color y ruido, pero sin ni un solo momento en el que te sientas realmente conectado con la historia. Y ¿qué pasó con las películas que son auténticas, que te hacen llorar o te ponen a piear?