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Una noche de vandalismo nocturno ha desgraciado la sede de Filmin en el tranquilo barrio de Sarrià-Sant Gervasi, donde los ultras independentistas han dejado su marca. La persiana de la oficina se ha convertido en un lienzo para sus insuldas opiniones, con una pintada firmada por NS!*X que sugiere una "col·laborasionistes amb la repressió Espanyola" (colaboracionista con la represión española). La falta de ortografía en el término catalán es evidente, lo que ha generado un tono más agresivo.
La campaña de boicot en redes contra Filmin, iniciada cuando se estrenó el documental "Ícaro: la semana en llamas", que narra los disturbios y manifestaciones de 2019 en Barcelona, ha tomado una giro más radical. El documental, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, muestra la oleada de protestas y enfrentamientos violentos en las calles de Barcelona desde la perspectiva policial.
El director editorial de Filmin, Jaume Ripoll, ha defendido la pluralidad de su plataforma y condenado la censura, afirmando que "programar una película no equivale a suscribir su enfoque" y que "Filmin no censura películas por su orientación ideológica". También ha destacado que la sociedad catalana sigue siendo herida abierta tras los hechos del 2019, lo que justifica las críticas y el malestar generado por el documental.
Sin embargo, los independentistas radicales han no tenido piedad, lanzando un ataque verbal contra Ripoll y la plataforma. Se ha convertido en una oleada de insultos y cancelaciones en redes, donde algunas personalidades han alentado este tipo de comportamiento. Entre ellas se encuentran ex políticos catalanes como Antonio Baños y Josep Lluís Alay.
El sindicato policial JUPOL sí había recomendado el documental, pero no parece haber sido suficiente para detener la furia de los ultras independentistas. El caso muestra cómo la violencia se ha vuelto una herramienta común en las redes sociales y en la vida política, y cómo la sociedad catalana sigue dividida por opiniones tan diferentes.
El documental "Ícaro: la semana en llamas" solo estará disponible hasta el 31 de enero y Filmin no ha participado ni en su producción ni en su distribución. La plataforma digital ofrece más de 11.000 títulos, incluyendo distintas aproximaciones a los años del procés.
La cuestión es si la sociedad catalana podrá superar este tipo de actos de vandalismo y violencia, o si seguirá siendo una fuente de conflicto y división en el futuro.
La campaña de boicot en redes contra Filmin, iniciada cuando se estrenó el documental "Ícaro: la semana en llamas", que narra los disturbios y manifestaciones de 2019 en Barcelona, ha tomado una giro más radical. El documental, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, muestra la oleada de protestas y enfrentamientos violentos en las calles de Barcelona desde la perspectiva policial.
El director editorial de Filmin, Jaume Ripoll, ha defendido la pluralidad de su plataforma y condenado la censura, afirmando que "programar una película no equivale a suscribir su enfoque" y que "Filmin no censura películas por su orientación ideológica". También ha destacado que la sociedad catalana sigue siendo herida abierta tras los hechos del 2019, lo que justifica las críticas y el malestar generado por el documental.
Sin embargo, los independentistas radicales han no tenido piedad, lanzando un ataque verbal contra Ripoll y la plataforma. Se ha convertido en una oleada de insultos y cancelaciones en redes, donde algunas personalidades han alentado este tipo de comportamiento. Entre ellas se encuentran ex políticos catalanes como Antonio Baños y Josep Lluís Alay.
El sindicato policial JUPOL sí había recomendado el documental, pero no parece haber sido suficiente para detener la furia de los ultras independentistas. El caso muestra cómo la violencia se ha vuelto una herramienta común en las redes sociales y en la vida política, y cómo la sociedad catalana sigue dividida por opiniones tan diferentes.
El documental "Ícaro: la semana en llamas" solo estará disponible hasta el 31 de enero y Filmin no ha participado ni en su producción ni en su distribución. La plataforma digital ofrece más de 11.000 títulos, incluyendo distintas aproximaciones a los años del procés.
La cuestión es si la sociedad catalana podrá superar este tipo de actos de vandalismo y violencia, o si seguirá siendo una fuente de conflicto y división en el futuro.