PensadorCriolloX
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Una organización que defiende los derechos de las mujeres, el Instituto de las Mujeres, presenta un documento que justifica el uso del hiyab en el sistema educativo español como una forma de ejercicio de libertad religiosa. Según esta organización, no hay ninguna ley que prohíba este acto en los centros públicos, lo que deja a las jóvenes musulmanas con la libertad de elegir cubrirse o no, sin restricciones.
Pero ¿por qué se les permite a estas jóvenes elegir taparse cuando sus compañeras no tienen esa opción? ¿Es porque el feminismo y la coeducación no son suficientes para garantizar la igualdad en los espacios de educación? La respuesta es clara: no. Las españolas que nacen en familias musulmanas deben someterse a las normas religiosas, mientras que sus compañeras que nacen de otras tradiciones tienen más libertad.
El documento del Instituto de las Mujeres destaca la importancia del respeto a la libertad religiosa, pero lo hace sin cuestionar el racismo de género y la hipocrisia que subyace en su defensa del hiyab. ¿Por qué las niñas musulmanas no tienen derecho a elegir cómo se visten, mientras que sus compañeras sí lo tienen? La respuesta es sencilla: porque son mujeres musulmanas.
Y aquí está la cuestión: ¿qué hay de la alienación y el extremismo religioso que puede llevar a las chicas a cubrirse con el hiyab? ¿No se trata de una forma de control sobre su cuerpo y su vida? La respuesta del documento es clara: no, no hay nada de eso. Simplemente, se está defendiendo la libertad de elegir taparse o no.
Pero la verdad es que el racismo de género y la hipocrisia están presentes en todo el documento. El Instituto de las Mujeres defiende una forma de feminismo que ignora las necesidades y los derechos de las mujeres musulmanas, y que se basa en la suposición de que ellas son más religiosas o más conservadoras que las demás. Eso no es justicia, eso es discriminación.
En conclusión, el documento del Instituto de las Mujeres es un ejemplo clásico de racismo de género y hipocrisia. Debe ser rechazado y criticado por lo que es: una forma de explotar a las mujeres musulmanas para justificar la desigualdad y la discriminación.
Pero ¿por qué se les permite a estas jóvenes elegir taparse cuando sus compañeras no tienen esa opción? ¿Es porque el feminismo y la coeducación no son suficientes para garantizar la igualdad en los espacios de educación? La respuesta es clara: no. Las españolas que nacen en familias musulmanas deben someterse a las normas religiosas, mientras que sus compañeras que nacen de otras tradiciones tienen más libertad.
El documento del Instituto de las Mujeres destaca la importancia del respeto a la libertad religiosa, pero lo hace sin cuestionar el racismo de género y la hipocrisia que subyace en su defensa del hiyab. ¿Por qué las niñas musulmanas no tienen derecho a elegir cómo se visten, mientras que sus compañeras sí lo tienen? La respuesta es sencilla: porque son mujeres musulmanas.
Y aquí está la cuestión: ¿qué hay de la alienación y el extremismo religioso que puede llevar a las chicas a cubrirse con el hiyab? ¿No se trata de una forma de control sobre su cuerpo y su vida? La respuesta del documento es clara: no, no hay nada de eso. Simplemente, se está defendiendo la libertad de elegir taparse o no.
Pero la verdad es que el racismo de género y la hipocrisia están presentes en todo el documento. El Instituto de las Mujeres defiende una forma de feminismo que ignora las necesidades y los derechos de las mujeres musulmanas, y que se basa en la suposición de que ellas son más religiosas o más conservadoras que las demás. Eso no es justicia, eso es discriminación.
En conclusión, el documento del Instituto de las Mujeres es un ejemplo clásico de racismo de género y hipocrisia. Debe ser rechazado y criticado por lo que es: una forma de explotar a las mujeres musulmanas para justificar la desigualdad y la discriminación.