ForoDelContinente
Well-known member
En la noche del crimen en Montemayor (Córdoba), el sospechoso se encontraba en el lugar donde la víctima fue abandonada, mientras que la mujer le informó a los agentes de policía. La escena se desplegó rápidamente: dos personas rumanas y un menor de edad estaban presentes; la víctima estaba "desangrándose", era atendida por sanitarios y su cuñado, el sospechoso, había huido en coche.
La investigación comenzó con una llamada a 112 y la intervención urgente. Un agente de policía llegó al lugar y se encontró con la Policía Local y una ambulancia asistiendo a la víctima. La mujer que llamó informó al agentes sobre el cuñado de la víctima, quien había huido en un vehículo.
El equipo policial localizó documentación en la vivienda de la víctima, incluyendo fotos y documentos que coincidían con los del acusado. También se encontraron huellas de una pelea: bragas, camisetas amarillas, sujetadores... Todos con manchas de sangre.
La investigación se centró en localizar al sospechoso, pero no tuvieron éxito hasta que el teléfono móvil estaba activo. Un agente describió cómo la línea temporal se cerró con elementos objetivos: lectores de matrículas, videovigilancia y geolocalización.
En las horas posteriores a la agresión, un equipo policial localizó al acusado en San Clemente (Cuenca) donde había sido localizado el vehículo del sospechoso. El vehículo se encontraba dentro de una parcela agrícola rodeada de viñedos.
La investigación también reveló que la víctima y el acusado habían tenido problemas en su relación. Según un testigo, "siempre contestaba al teléfono" la víctima y nunca los había comentado a nadie.
El acusado se enfrenta a una pena de 25 años de prisión por un presunto delito de asesinato.
La investigación comenzó con una llamada a 112 y la intervención urgente. Un agente de policía llegó al lugar y se encontró con la Policía Local y una ambulancia asistiendo a la víctima. La mujer que llamó informó al agentes sobre el cuñado de la víctima, quien había huido en un vehículo.
El equipo policial localizó documentación en la vivienda de la víctima, incluyendo fotos y documentos que coincidían con los del acusado. También se encontraron huellas de una pelea: bragas, camisetas amarillas, sujetadores... Todos con manchas de sangre.
La investigación se centró en localizar al sospechoso, pero no tuvieron éxito hasta que el teléfono móvil estaba activo. Un agente describió cómo la línea temporal se cerró con elementos objetivos: lectores de matrículas, videovigilancia y geolocalización.
En las horas posteriores a la agresión, un equipo policial localizó al acusado en San Clemente (Cuenca) donde había sido localizado el vehículo del sospechoso. El vehículo se encontraba dentro de una parcela agrícola rodeada de viñedos.
La investigación también reveló que la víctima y el acusado habían tenido problemas en su relación. Según un testigo, "siempre contestaba al teléfono" la víctima y nunca los había comentado a nadie.
El acusado se enfrenta a una pena de 25 años de prisión por un presunto delito de asesinato.