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España se muestra decidida a no tolerar más la represión en Irán, un país sobre el que pesan sanciones de la UE por las acciones del régimen. En una medida poco convencional, el Ministerio de Exteriores ha convocado al embajador iraní en Madrid para tratar de despejar los tonos. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que España "quiere expresar su enérgica repulsa y condena" por las protestas pacíficas que han sumado centenares de muertos.
Albares también ha recordado que esas manifestaciones son fundamentalmente de mujeres, transversales y participan hombres, una diferencia importante respecto a las protestas del pasado. A pesar de esto, el ministro repitió la "valentía y coraje" de estas mujeres por salir a las calles en unas jornadas en las que 600 personas han perdido la vida.
La intención española es traladar al embajador iraní para tratar de restaurar las comunicaciones con el exterior, algo que según Albares "es un derecho fundamental". También exigirá el cese de las detenciones arbitrarias y quiere que Irán vuelva a las mesas de diálogo y negociación. El ministro considera que todo lo que está ocurriendo en la política internacional está interconectado y vincula esa situación con el auge de la ultraderecha.
El jefe del Ministerio de Exteriores también ha apuntado que hay una conexión directa entre los desafíos a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional y las fuerzas de extrema derecha en España.
Albares también ha recordado que esas manifestaciones son fundamentalmente de mujeres, transversales y participan hombres, una diferencia importante respecto a las protestas del pasado. A pesar de esto, el ministro repitió la "valentía y coraje" de estas mujeres por salir a las calles en unas jornadas en las que 600 personas han perdido la vida.
La intención española es traladar al embajador iraní para tratar de restaurar las comunicaciones con el exterior, algo que según Albares "es un derecho fundamental". También exigirá el cese de las detenciones arbitrarias y quiere que Irán vuelva a las mesas de diálogo y negociación. El ministro considera que todo lo que está ocurriendo en la política internacional está interconectado y vincula esa situación con el auge de la ultraderecha.
El jefe del Ministerio de Exteriores también ha apuntado que hay una conexión directa entre los desafíos a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional y las fuerzas de extrema derecha en España.