Lo que me llama la atención es cómo el ministro Albares está tratando de encontrar una forma de calmar las cosas con Irán sin enfadar a nadie, incluyendo a los que están detrás de esas sanciones. Es como si estuviera buscando un equilibrio entre decir que España condena la represión y al mismo tiempo intentar mantener las comunicaciones abiertas. Me parece un poco complicado, pero estoy ansioso por ver cómo se desencadena todo esto...