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La Unión Europea ha establecido un cambio histórico en la protección animal con la aprobación de la primera norma comunitaria que se refiere a la identificación y el bienestar de perros y gatos. Esta normativa supone el establecimiento de un marco común para todos los Estados miembros, lo que refuerza el control en el ámbito de la cría, la venta y la adopción de mascotas.
En el caso de España, esta medida conlleva nuevas obligaciones para los propietarios, criadores y plataformas comerciales, con el objetivo de asegurar un trato digno y responsable de los animales de compañía. La regulación que se establece obliga a la identificación de todos los perros a través de microchip, lo que permite seguir la vida del animal y hacer posible su trazabilidad desde el origen.
Esta identificación temprana evita el abandono y hace descender claramente el comercio ilegal, que se basa en la falta de controles homogéneos entre estados. Los Estados miembros deben desarrollar registros nacionales interconectados para compartir información rápida y eficientemente, facilitando la supervisión y el control entre fronteras.
La nueva norma provoca un fuerte aumento de la protección del propietario como responsable del bienestar del animal, obligándolo a identificar, anotar y cumplir con condiciones mínimas de atención diaria. Esto permite la posibilidad de una tenencia responsable basada en el conocimiento básico del comportamiento, alimentación y necesidades físicas y sociales.
El hecho de no cumplir con esta nueva normativa puede implicar la imposición de sanciones económicas. En el caso de España, esta norma europea tiene carácter complementario respecto de las leyes que ya están en vigor y aporta un soporte legal correspondiente que realza la fuerza del control y del castigo.
La norma establece criterios mínimos para una cría responsable que son aplicables en toda la Unión Europea. Se prohíben las reproducciones de parientes cercanos y se excluyen de la cría a los animales con malformaciones muy graves o signos extremos de razas que comprometen su calidad de vida.
También se ordenan los ciclos reproductivos para evitar la sobreexplotación de las hembras. De acuerdo con el reglamento, se prevén condiciones específicas de alojamiento, socialización, ejercicio, etc., para cada tipo de animal. Se establecerá el acceso regular al exterior y se limitarán los periodos de confinamiento.
Las mutilaciones en los animales con fines estéticos quedan prohibidas salvo en caso de justificación veterinaria. Los animales mutilados no podrán ser presentados a exposiciones, competiciones, espectáculos, etc. La entrada en vigor de esta norma establece una significativa etapa dentro de la política europea de protección animal.
En el caso de España, esta medida conlleva nuevas obligaciones para los propietarios, criadores y plataformas comerciales, con el objetivo de asegurar un trato digno y responsable de los animales de compañía. La regulación que se establece obliga a la identificación de todos los perros a través de microchip, lo que permite seguir la vida del animal y hacer posible su trazabilidad desde el origen.
Esta identificación temprana evita el abandono y hace descender claramente el comercio ilegal, que se basa en la falta de controles homogéneos entre estados. Los Estados miembros deben desarrollar registros nacionales interconectados para compartir información rápida y eficientemente, facilitando la supervisión y el control entre fronteras.
La nueva norma provoca un fuerte aumento de la protección del propietario como responsable del bienestar del animal, obligándolo a identificar, anotar y cumplir con condiciones mínimas de atención diaria. Esto permite la posibilidad de una tenencia responsable basada en el conocimiento básico del comportamiento, alimentación y necesidades físicas y sociales.
El hecho de no cumplir con esta nueva normativa puede implicar la imposición de sanciones económicas. En el caso de España, esta norma europea tiene carácter complementario respecto de las leyes que ya están en vigor y aporta un soporte legal correspondiente que realza la fuerza del control y del castigo.
La norma establece criterios mínimos para una cría responsable que son aplicables en toda la Unión Europea. Se prohíben las reproducciones de parientes cercanos y se excluyen de la cría a los animales con malformaciones muy graves o signos extremos de razas que comprometen su calidad de vida.
También se ordenan los ciclos reproductivos para evitar la sobreexplotación de las hembras. De acuerdo con el reglamento, se prevén condiciones específicas de alojamiento, socialización, ejercicio, etc., para cada tipo de animal. Se establecerá el acceso regular al exterior y se limitarán los periodos de confinamiento.
Las mutilaciones en los animales con fines estéticos quedan prohibidas salvo en caso de justificación veterinaria. Los animales mutilados no podrán ser presentados a exposiciones, competiciones, espectáculos, etc. La entrada en vigor de esta norma establece una significativa etapa dentro de la política europea de protección animal.