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En Castilleja de la Cuesta, la tranquila localidad sevillana que rodea el valle del Aljarafe, murió Hernán Cortés en 1647. En este lugar se encuentra un palacio que hoy es centro educativo y donde una placa conmemorativa recuerda a su memoria. El palacio fue construido originalmente en el siglo XVI y sufrió reformas importantes en el siglo XIX. La casa de Cortés, que pertenecía a Juan Rodríguez, un influyente funcionario y amigo cercano del conquistador, también se encuentra dentro de estas murallas, junto con una capilla neogótica inaugurada en 1910.
Castilleja es famosa por su repostería artesanal, especialmente sus "tortas de aceite", un producto que tiene raíces más profundas en la cultura andalusí. Estas tortas son símbolo de identidad para el municipio y han llevado el nombre de la localidad a rincones muy lejanos. La tradición se consolidó en el siglo XX, desplazando poco a poco a la antigua industria de los caldos y conservas.
El vínculo emocional y comercial entre Castilleja y su producto artesanal es total, aunque Inés Rosales, una emprendedora que recogió la receta original en 1910 y vende las tortas en canastos de mimbre, se trasladó recientemente a Huévar. Hoy estas tortas están presentes en más de treinta países y cuatro continentes.
La industria de alfombras artesanales es otro aliciente de Castilleja, con un taller fundado por Baldomero Negrón en 1925 que da fama internacional a la localidad. Este taller demuestra que la artesanía de calidad no tiene fronteras ni fecha de caducidad.
Castilleja de la Cuesta es universalmente famosa, ya sea por su torta de aceite o sus alfombras artesanales. Es un destino ideal para quienes buscan sumergirse en la cultura popular y disfrutar de una gastronomía tradicional única.
Castilleja es famosa por su repostería artesanal, especialmente sus "tortas de aceite", un producto que tiene raíces más profundas en la cultura andalusí. Estas tortas son símbolo de identidad para el municipio y han llevado el nombre de la localidad a rincones muy lejanos. La tradición se consolidó en el siglo XX, desplazando poco a poco a la antigua industria de los caldos y conservas.
El vínculo emocional y comercial entre Castilleja y su producto artesanal es total, aunque Inés Rosales, una emprendedora que recogió la receta original en 1910 y vende las tortas en canastos de mimbre, se trasladó recientemente a Huévar. Hoy estas tortas están presentes en más de treinta países y cuatro continentes.
La industria de alfombras artesanales es otro aliciente de Castilleja, con un taller fundado por Baldomero Negrón en 1925 que da fama internacional a la localidad. Este taller demuestra que la artesanía de calidad no tiene fronteras ni fecha de caducidad.
Castilleja de la Cuesta es universalmente famosa, ya sea por su torta de aceite o sus alfombras artesanales. Es un destino ideal para quienes buscan sumergirse en la cultura popular y disfrutar de una gastronomía tradicional única.