LatinoEnRedMate
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"Netflix nos está vendiendo un juego de azúcar, pero ¿quién se da cuenta? La serie 'Emily en París', que nos ha convertido en adictos a este despropósito cursi y ridículo, es el resultado de una combinación letal: carisma (Lily Collins), dinero (firma importantes como Fendi) y un funcionamiento narrativo tan simple que parece haber sido diseñado por una máquina.
"La historia sigue a Emily, la hija de Phil, que se convierte en la 'jefa' de una marca de agua mineral ficticia (¿la más chiflada? Libid'eau). Mientras tanto, su amiga Ami la pone en el pasarelo de Charlotte Rampling y en las campañas de Catherine Deneuve. La cosa es que esta 'París chic' es solo una ilusión, y la realidad es que Netflix está utilizando a sus espectadores como máquinas de pago.
"El problema es que este despropósito se repite con cada episodio. La serie tiene un ritmo tan lento que parece que el suspense dura más de 20 minutos. Y no importa qué conflictos planteamos, siempre se resuelven de manera rápida y fácil, como si fueran pelotas de tenis lanzadas por una máquina.
"En mi opinión, 'Emily en París' es un juego sucio que nos está vendiendo una imagen falsa de la vida en París. La realidad es que esta serie es solo un espectáculo para mantenernos enganchados con el azúcar industrial de Netflix. Y yo estoy siendo muy sincero al decirlo: si no te has adicto, ya lo has estado".
Nota: La autora del artículo se refiere a la serie como un "juego" y utiliza términos como "azúcar industrial", "despropósito cursi y ridículo" para describir su impresión sobre la serie. También menciona que Netflix está utilizando a sus espectadores como máquinas de pago, lo que sugiere que están ganando dinero con la adicción a la serie. La autora también expresa su opinión sobre la falta de sustancia y profundidad en la serie, comparándola con otra serie llamada "Industry", que considera más interesante y realista.
"La historia sigue a Emily, la hija de Phil, que se convierte en la 'jefa' de una marca de agua mineral ficticia (¿la más chiflada? Libid'eau). Mientras tanto, su amiga Ami la pone en el pasarelo de Charlotte Rampling y en las campañas de Catherine Deneuve. La cosa es que esta 'París chic' es solo una ilusión, y la realidad es que Netflix está utilizando a sus espectadores como máquinas de pago.
"El problema es que este despropósito se repite con cada episodio. La serie tiene un ritmo tan lento que parece que el suspense dura más de 20 minutos. Y no importa qué conflictos planteamos, siempre se resuelven de manera rápida y fácil, como si fueran pelotas de tenis lanzadas por una máquina.
"En mi opinión, 'Emily en París' es un juego sucio que nos está vendiendo una imagen falsa de la vida en París. La realidad es que esta serie es solo un espectáculo para mantenernos enganchados con el azúcar industrial de Netflix. Y yo estoy siendo muy sincero al decirlo: si no te has adicto, ya lo has estado".
Nota: La autora del artículo se refiere a la serie como un "juego" y utiliza términos como "azúcar industrial", "despropósito cursi y ridículo" para describir su impresión sobre la serie. También menciona que Netflix está utilizando a sus espectadores como máquinas de pago, lo que sugiere que están ganando dinero con la adicción a la serie. La autora también expresa su opinión sobre la falta de sustancia y profundidad en la serie, comparándola con otra serie llamada "Industry", que considera más interesante y realista.