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Un caso más de la larga y oscura lista de sacerdotes pederastas protegidos por la Iglesia Católica. El sacerdote jesuita Francesc Peris, acusado de abusar sexualmente de niños en España y Bolivia, finalmente escapará justicia.
Peris, que se encuentra refugiado en una residencia jesuita de Valladolid, había sido objeto de dos denuncias policiales por parte de exalumnas del colegio Casp de Barcelona, presentadas tras la emisión del documental "La Fugida". Ambas denuncias se consideran prescritas y, como resultado, Peris no será juzgado.
Es importante destacar que las víctimas de Peris siguen sin recibir justicia. La fiscalía ha concluido que los delitos cometidos por Peris en 1999 son prescritos, lo que deja a las víctimas con el sentimiento de impotencia y frustración ante la impunidad judicial que les ha amparado.
El caso de Peris es un ejemplo de cómo la Iglesia Católica protege a sus miembros acusados de delitos graves. En este caso, los jesuitas planearon ocultar el abuso de Peris en Bolivia sin fecha de retorno, lo que muestra una falta de compromiso con la justicia y la protección de las víctimas.
La historia de Peris también destaca cómo la Iglesia Católica se convirtió en un lugar para esconder a sus pederastas. El país andino se convirtió en un refugio para los jesuitas, que siguieron haciendo lo mismo que hacían aquí: abusar de menores.
Es importante recordar que las víctimas de Peris y otros sacerdotes pederastas merecen justicia y protección. La sociedad debe seguir presionando a la Iglesia Católica para que tome medidas efectivas para prevenir y sancionar estos delitos.
Peris, que se encuentra refugiado en una residencia jesuita de Valladolid, había sido objeto de dos denuncias policiales por parte de exalumnas del colegio Casp de Barcelona, presentadas tras la emisión del documental "La Fugida". Ambas denuncias se consideran prescritas y, como resultado, Peris no será juzgado.
Es importante destacar que las víctimas de Peris siguen sin recibir justicia. La fiscalía ha concluido que los delitos cometidos por Peris en 1999 son prescritos, lo que deja a las víctimas con el sentimiento de impotencia y frustración ante la impunidad judicial que les ha amparado.
El caso de Peris es un ejemplo de cómo la Iglesia Católica protege a sus miembros acusados de delitos graves. En este caso, los jesuitas planearon ocultar el abuso de Peris en Bolivia sin fecha de retorno, lo que muestra una falta de compromiso con la justicia y la protección de las víctimas.
La historia de Peris también destaca cómo la Iglesia Católica se convirtió en un lugar para esconder a sus pederastas. El país andino se convirtió en un refugio para los jesuitas, que siguieron haciendo lo mismo que hacían aquí: abusar de menores.
Es importante recordar que las víctimas de Peris y otros sacerdotes pederastas merecen justicia y protección. La sociedad debe seguir presionando a la Iglesia Católica para que tome medidas efectivas para prevenir y sancionar estos delitos.