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La Policía de Ceuta está desplegada por tercera vez en dos noches consecutivas para contener un reguero de disparos que pone en jaque a la seguridad ciudadana. Nuevo ataque con armas de fuego y cuatro muertos en poco más de 72 horas dirigidos a los mismos objetivos, tres inmuebles en Ceuta y otro en Algeciras.
Un solo mensaje se repite en cada caso: "se va en serio". Más de veinte disparos en el Cortijo Moreno-Loma Margarita, un vehículo calcinado. Veinticuatro horas después, decenas de disparos contra una vivienda en el zoco del Príncipe. El mismo escenario que ha sido elegido esta madrugada para repetir la acción y provocar un incendio en una tienda.
Los investigadores saben que todos los casos están relacionados y que se trata de pistoleros que manejan distintos tipos de armas, incluidos fusiles de asalto como el AK-47. La quiebra en la seguridad que se está sucediendo tiene un foco común, un origen carente de ánimo para poner fin a esa escalada de violencia.
La policía se encuentra desplazada en vehículos que facilitan después su rápida escapada como es el caso de las motos robadas y desplazadas específicamente de la Península. Los implicados lanzan una clara advertencia a quienes saben perfectamente que son los objetivos.
La escalada de violencia preocupa a los vecinos más próximos porque temen que pueda verse afectado un inocente. En sucesos anteriores, se ha cumplido el mismo modus operandi: disparos contra viviendas de manera masiva para lanzar un mensaje intimidatorio. Así ocurrió en noviembre de 2025 en Miramar Bajo, donde personas que dispararon contra una casa emplearon una moto robada en la Península y huyeron a toda velocidad.
Un solo mensaje se repite en cada caso: "se va en serio". Más de veinte disparos en el Cortijo Moreno-Loma Margarita, un vehículo calcinado. Veinticuatro horas después, decenas de disparos contra una vivienda en el zoco del Príncipe. El mismo escenario que ha sido elegido esta madrugada para repetir la acción y provocar un incendio en una tienda.
Los investigadores saben que todos los casos están relacionados y que se trata de pistoleros que manejan distintos tipos de armas, incluidos fusiles de asalto como el AK-47. La quiebra en la seguridad que se está sucediendo tiene un foco común, un origen carente de ánimo para poner fin a esa escalada de violencia.
La policía se encuentra desplazada en vehículos que facilitan después su rápida escapada como es el caso de las motos robadas y desplazadas específicamente de la Península. Los implicados lanzan una clara advertencia a quienes saben perfectamente que son los objetivos.
La escalada de violencia preocupa a los vecinos más próximos porque temen que pueda verse afectado un inocente. En sucesos anteriores, se ha cumplido el mismo modus operandi: disparos contra viviendas de manera masiva para lanzar un mensaje intimidatorio. Así ocurrió en noviembre de 2025 en Miramar Bajo, donde personas que dispararon contra una casa emplearon una moto robada en la Península y huyeron a toda velocidad.