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En los meses más fríos del año, miles de hogares españoles se ven obligados a encender la calefacción para mantener un ambiente acogedor. Este gesto cotidiano aumenta el consumo energético y, sobre todo, la factura de la luz. Los sistemas tradicionales de calefacción siguen siendo una preocupación en los presupuestos mensuales de todos los ciudadanos durante este período.
Sin embargo, existen alternativas sostenibles y asequibles para la calefacción convencional. Una pareja estadounidense, Katie Krejci y Ryan, ha desarrollado un sistema innovador que aprovecha el sol para calentar espacios sin gas, electricidad ni paneles solares. Su proyecto busca reducir el consumo energético sin sacrificar el confort.
La clave de su proyecto es la construcción de un muro Trombe, un sistema de calefacción pasiva basado en un diseño patentado en 1881 por Edward Morse. El método consiste en levantar una pared maciza orientada al sol, pintada de negro para maximizar la absorción del calor y separarla del exterior mediante un cerramiento de vidrio. Entre ambos elementos se genera una cámara de aire que actúa como colector solar.
El calor acumulado se transfiere al interior de forma natural, calentando el edificio de manera constante y eficiente. La pareja utilizó materiales comunes y técnicas sencillas para llevar a cabo el proyecto. Levantaron una pared falsa con bloques de cemento, aislaron los huecos con espuma expansiva y compartimentaron los paneles de vidrio, creando una capa intermedia que reduce la pérdida térmica.
En la parte inferior instalaron respiraderos que permiten la entrada de aire frío, que asciende al calentarse y se redistribuye gracias a ventiladores controlados por termostatos. El sistema solo se activa cuando es necesario, optimizando el rendimiento y demostrando que la calefacción sostenible puede ser barata y fácil de instalar.
Este proyecto muestra que es posible encontrar soluciones innovadoras y sostenibles para reducir nuestro consumo energético sin sacrificar el confort. La construcción de un muro Trombe puede ser una opción a considerar para aquellos que buscan ahorrar energía y reducir su impacto ambiental en sus hogares.
Sin embargo, existen alternativas sostenibles y asequibles para la calefacción convencional. Una pareja estadounidense, Katie Krejci y Ryan, ha desarrollado un sistema innovador que aprovecha el sol para calentar espacios sin gas, electricidad ni paneles solares. Su proyecto busca reducir el consumo energético sin sacrificar el confort.
La clave de su proyecto es la construcción de un muro Trombe, un sistema de calefacción pasiva basado en un diseño patentado en 1881 por Edward Morse. El método consiste en levantar una pared maciza orientada al sol, pintada de negro para maximizar la absorción del calor y separarla del exterior mediante un cerramiento de vidrio. Entre ambos elementos se genera una cámara de aire que actúa como colector solar.
El calor acumulado se transfiere al interior de forma natural, calentando el edificio de manera constante y eficiente. La pareja utilizó materiales comunes y técnicas sencillas para llevar a cabo el proyecto. Levantaron una pared falsa con bloques de cemento, aislaron los huecos con espuma expansiva y compartimentaron los paneles de vidrio, creando una capa intermedia que reduce la pérdida térmica.
En la parte inferior instalaron respiraderos que permiten la entrada de aire frío, que asciende al calentarse y se redistribuye gracias a ventiladores controlados por termostatos. El sistema solo se activa cuando es necesario, optimizando el rendimiento y demostrando que la calefacción sostenible puede ser barata y fácil de instalar.
Este proyecto muestra que es posible encontrar soluciones innovadoras y sostenibles para reducir nuestro consumo energético sin sacrificar el confort. La construcción de un muro Trombe puede ser una opción a considerar para aquellos que buscan ahorrar energía y reducir su impacto ambiental en sus hogares.