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Un equipo internacional de científicos ha logrado cartografiar la materia oscura con una precisión sin precedentes gracias al telescopio espacial James Webb. Este mapa detallado es el más preciso jamás conseguido y revela una red tridimensional compleja de filamentos y cúmulos masivos que conectan las galaxias entre sí.
La investigación se llevó a cabo mediante un fenómeno llamado "lentes gravitacionales débiles" en las que la luz de las galaxias distantes pasa a través de la materia oscura intermedia, lo que desvía ligeramente sus trayectorias. Los científicos midieron esas desviaciones minúsculas para cartografiar la distribución de toda la materia, tanto visible como invisible.
Este logro es crucial para entender cómo nació y evolucionó el universo. La materia oscura constituye el 85% de la materia del cosmos pero no emite luz ni la absorbe, lo que la hace invisible para los telescopios convencionales. El mapa revela una estructura compleja de filamentos y cúmulos masivos que sostienen toda la estructura del cosmos.
El equipo liderado por Diana Scognamiglio utilizó observaciones del James Webb sobre el campo COSMOS, una región del universo estudiada exhaustivamente desde hace décadas. El mapa tiene más de dos veces la precisión de los anteriores generados con el telescopio Hubble.
Los científicos también descubrieron estructuras nuevas y abrieron una ventana hacia el universo joven. Durante la época conocida como "mediodía cósmico", que se produjo hace unos 4.000 millones de años, ocurrió la mayor formación estelar en toda la historia cósmica. Las estructuras que el James Webb detecta en esa época son sistemas en formación que aún no contienen gas caliente suficiente para brillar con otros sistemas.
El mapa también reveló lo que se conoce como "el esqueleto cósmico": filamentos delgados de materia oscura que conectan los grandes cúmulos entre sí, delineando una red tridimensional a través del espacio. Estos resultados confirman las predicciones del modelo cosmológico actual y ofrecen una herramienta poderosa para estudiar cómo la distribución de materia oscura en el universo ha conformado la formación de galaxias y la estructura a gran escala del cosmos.
El próximo paso será reconstruir tridimensionales que no solo muestren dónde están las estructuras, sino cuándo se formaron. Los científicos ya están trabajando en este proyecto, combinando los mapas de materia oscura con las historias detalladas de formación estelar en COSMOS.
Futuras misiones como el telescopio Nancy Grace Roman de la NASA y la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea aplicarán estas técnicas a volúmenes mucho mayores del universo, cartografiando la telaraña cósmica a escalas sin precedentes.
La investigación se llevó a cabo mediante un fenómeno llamado "lentes gravitacionales débiles" en las que la luz de las galaxias distantes pasa a través de la materia oscura intermedia, lo que desvía ligeramente sus trayectorias. Los científicos midieron esas desviaciones minúsculas para cartografiar la distribución de toda la materia, tanto visible como invisible.
Este logro es crucial para entender cómo nació y evolucionó el universo. La materia oscura constituye el 85% de la materia del cosmos pero no emite luz ni la absorbe, lo que la hace invisible para los telescopios convencionales. El mapa revela una estructura compleja de filamentos y cúmulos masivos que sostienen toda la estructura del cosmos.
El equipo liderado por Diana Scognamiglio utilizó observaciones del James Webb sobre el campo COSMOS, una región del universo estudiada exhaustivamente desde hace décadas. El mapa tiene más de dos veces la precisión de los anteriores generados con el telescopio Hubble.
Los científicos también descubrieron estructuras nuevas y abrieron una ventana hacia el universo joven. Durante la época conocida como "mediodía cósmico", que se produjo hace unos 4.000 millones de años, ocurrió la mayor formación estelar en toda la historia cósmica. Las estructuras que el James Webb detecta en esa época son sistemas en formación que aún no contienen gas caliente suficiente para brillar con otros sistemas.
El mapa también reveló lo que se conoce como "el esqueleto cósmico": filamentos delgados de materia oscura que conectan los grandes cúmulos entre sí, delineando una red tridimensional a través del espacio. Estos resultados confirman las predicciones del modelo cosmológico actual y ofrecen una herramienta poderosa para estudiar cómo la distribución de materia oscura en el universo ha conformado la formación de galaxias y la estructura a gran escala del cosmos.
El próximo paso será reconstruir tridimensionales que no solo muestren dónde están las estructuras, sino cuándo se formaron. Los científicos ya están trabajando en este proyecto, combinando los mapas de materia oscura con las historias detalladas de formación estelar en COSMOS.
Futuras misiones como el telescopio Nancy Grace Roman de la NASA y la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea aplicarán estas técnicas a volúmenes mucho mayores del universo, cartografiando la telaraña cósmica a escalas sin precedentes.