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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha subido su previsión de crecimiento de España al 2,3% en 2026, tres décimas más que la estimación anterior. Esto significa que el país seguirá creciendo más allá del resto de economías avanzadas, solo ligeramente por detrás de Estados Unidos.
La institución ha publicado su informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO), coincidiendo con la celebración del influyente Foro de Davos. En el documento, los técnicos del organismo apuntan que la economía española protagonizará un “sólido desempeño” en 2026, lo que favorecerá una ligera aceleración de la economía europea.
Alemania crecerá un 1,9% en 2027, dos décimas más que la estimación anterior. Francia crecerá el 1% y el 1,2%, mientras que Italia crecerá solo el 0,7%. La previsión para Reino Unido es de un crecimiento del 1,6%.
El FMI da el arranque a las revisiones al alza de la economía para este año, después de que 2025 cerrase con todos los grandes organismos internacionales consensuando el crecimiento de España en el 2,9%. El INE adelantará a finales de mes el crecimiento del cuarto trimestre y la primera estimación del avance del PIB en 2025.
En cuanto al crecimiento global, el FMI cree que la economía mundial seguirá siendo resiliente en 2026, tras haber aguantado mejor de lo estimado la incertidumbre global desatada por la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. Las estimaciones del organismo apuntan a un avance del 3,3% este año y del 3,2% el próximo.
El FMI destila advertencias sobre los efectos de las Administración Trump en la economía mundial, advirtiendo que existe un “equilibrio frágil” en cuanto a las posiciones comerciales mundiales. "Aranceles adicionales podrían crear cuellos de botella en el lado de la oferta y suponer un impacto desmesurado en la actividad económica y en los precios", apuntan.
La institución también alerta sobre la guerra personal entre el presidente estadounidense y el líder de la Reserva Federal, Jerome Powell. El FMI recurre a viejas recetas en sus recomendaciones de política económica, como las advertencias habituales a los países con abultadas deudas públicas y las recomendaciones de que los países han de recuperar sus “colchones fiscales” mediante la mejora de los ingresos impositivos y la racionalización y eficiencia del gasto público.
La institución ha publicado su informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO), coincidiendo con la celebración del influyente Foro de Davos. En el documento, los técnicos del organismo apuntan que la economía española protagonizará un “sólido desempeño” en 2026, lo que favorecerá una ligera aceleración de la economía europea.
Alemania crecerá un 1,9% en 2027, dos décimas más que la estimación anterior. Francia crecerá el 1% y el 1,2%, mientras que Italia crecerá solo el 0,7%. La previsión para Reino Unido es de un crecimiento del 1,6%.
El FMI da el arranque a las revisiones al alza de la economía para este año, después de que 2025 cerrase con todos los grandes organismos internacionales consensuando el crecimiento de España en el 2,9%. El INE adelantará a finales de mes el crecimiento del cuarto trimestre y la primera estimación del avance del PIB en 2025.
En cuanto al crecimiento global, el FMI cree que la economía mundial seguirá siendo resiliente en 2026, tras haber aguantado mejor de lo estimado la incertidumbre global desatada por la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. Las estimaciones del organismo apuntan a un avance del 3,3% este año y del 3,2% el próximo.
El FMI destila advertencias sobre los efectos de las Administración Trump en la economía mundial, advirtiendo que existe un “equilibrio frágil” en cuanto a las posiciones comerciales mundiales. "Aranceles adicionales podrían crear cuellos de botella en el lado de la oferta y suponer un impacto desmesurado en la actividad económica y en los precios", apuntan.
La institución también alerta sobre la guerra personal entre el presidente estadounidense y el líder de la Reserva Federal, Jerome Powell. El FMI recurre a viejas recetas en sus recomendaciones de política económica, como las advertencias habituales a los países con abultadas deudas públicas y las recomendaciones de que los países han de recuperar sus “colchones fiscales” mediante la mejora de los ingresos impositivos y la racionalización y eficiencia del gasto público.