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En España, una realidad preocupante se esconde detrás del reflejo que tenemos sobre la jubilación: la gran mayoría de personas mayores de 50 años están desempleadas y solo unos pocos recurren al trabajo autónomo para mantenerse en activo. Este número ha aumentado significativamente en los últimos años, llegando a más de un millón de personas, que representan el 30% del total de desempleados.
El trabajo autónomo se ha convertido en una opción viable para muchos profesionales senior, pero no es por falta de oportunidades laborales. La realidad es que las empresas, especialmente aquellas que operan en sectores más tradicionales, siguen siendo reacios a contratar a personas mayores debido al "edadismo" que impera en la mayoría de los procesos de decisión y en las políticas de recursos humanos.
Este prejuicio se refleja en la percepción errónea de que los trabajadores senior son menos capacitados para adaptarse a un entorno digital. Sin embargo, el informe Ageingnomics del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre señala que los profesionales mayores de 55 años suelen ser considerados erróneamente menos capacitados para adaptarse, y que la inversión digital de estos trabajadores es elevada y creciente.
La principal barrera para que las empresas contraten a personas mayores es el costo salarial. Aunque un profesional con una trayectoria larga dentro de la organización supone un coste superior al de un trabajador joven, su aportación en términos de conocimiento acumulado, experiencia y criterio es fundamental para las organizaciones.
El trabajo autónomo se ha convertido en una forma de proteger el derecho a una pensión contributiva al jubilarse. Sin embargo, no es un camino sencillo y requiere una gran cantidad de relaciones sociales, experiencias acumuladas y estabilidad económica para ser exitoso. El punto clave del éxito del autoempleo es "promocionar las relaciones que has ido cultivando a lo largo de muchos años", según Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics.
La investigación también muestra que la mayoría de los profesionales senior no solo quieren seguir trabajando después de la jubilación, sino que también desean disfrutar de más flexibilidad y autonomía en su vida laboral. El informe Seniors Trends 2025 de Malt destaca que el salto radica en la posibilidad de flexibilizar horarios y trabajar con independencia.
Finalmente, se están implementando medidas para apoyar a los trabajadores senior en su transición al autoempleo, como incentivos fiscales y cotizaciones a la Seguridad Social. Sin embargo, todavía es necesario un cambio de actitud y una mayor conciencia sobre el valor que aportan las personas mayores en el mercado laboral.
El trabajo autónomo se ha convertido en una opción viable para muchos profesionales senior, pero no es por falta de oportunidades laborales. La realidad es que las empresas, especialmente aquellas que operan en sectores más tradicionales, siguen siendo reacios a contratar a personas mayores debido al "edadismo" que impera en la mayoría de los procesos de decisión y en las políticas de recursos humanos.
Este prejuicio se refleja en la percepción errónea de que los trabajadores senior son menos capacitados para adaptarse a un entorno digital. Sin embargo, el informe Ageingnomics del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre señala que los profesionales mayores de 55 años suelen ser considerados erróneamente menos capacitados para adaptarse, y que la inversión digital de estos trabajadores es elevada y creciente.
La principal barrera para que las empresas contraten a personas mayores es el costo salarial. Aunque un profesional con una trayectoria larga dentro de la organización supone un coste superior al de un trabajador joven, su aportación en términos de conocimiento acumulado, experiencia y criterio es fundamental para las organizaciones.
El trabajo autónomo se ha convertido en una forma de proteger el derecho a una pensión contributiva al jubilarse. Sin embargo, no es un camino sencillo y requiere una gran cantidad de relaciones sociales, experiencias acumuladas y estabilidad económica para ser exitoso. El punto clave del éxito del autoempleo es "promocionar las relaciones que has ido cultivando a lo largo de muchos años", según Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics.
La investigación también muestra que la mayoría de los profesionales senior no solo quieren seguir trabajando después de la jubilación, sino que también desean disfrutar de más flexibilidad y autonomía en su vida laboral. El informe Seniors Trends 2025 de Malt destaca que el salto radica en la posibilidad de flexibilizar horarios y trabajar con independencia.
Finalmente, se están implementando medidas para apoyar a los trabajadores senior en su transición al autoempleo, como incentivos fiscales y cotizaciones a la Seguridad Social. Sin embargo, todavía es necesario un cambio de actitud y una mayor conciencia sobre el valor que aportan las personas mayores en el mercado laboral.