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El bus H12, refuerzado con ocho vehículos, sigue viajando a 9 kilómetros por hora por la Gran Via.
Con el aumento del número de unidades, el tráfico en la línea H12 ha disminuido, pero no hay vuelta atrás. La velocidad promedio de cada uno de los nuevos vehículos es de nueve kilómetros por hora, lo que no supera la velocidad media del año pasado. El recorrido de cinco kilómetros sigue tomando 33 minutos y 31 segundos, un tiempo que no es mucho mejor que el de hace un año.
El problema principal sigue siendo la secuencia semafórica en sentido Llobregat, que presta prioridad a los vehículos que circulan en sentido Besòs. La línea H12 tiene su propio carril en el lateral del lado montaña, pero la rutina diaria de los conductores es agotadora. En algunos tramos, los buses parecen estancados, lo que dificulta mantener una velocidad constante.
La solución parece estar en modificar la secuencia semafórica para priorizar a los vehículos que circulan en sentido Besòs, pero eso podría afectar la comodidad de los peatones. La reforma integral de la Gran Via es un proyecto pendiente, pero no hay detalles sobre cómo se abordará este aspecto.
En resumen, el refuerzo del bus H12 con ocho vehículos no ha logrado mejorar significativamente la velocidad promedio. El tráfico sigue siendo problemático y la solución requiere cambios en la infraestructura viaria.
Con el aumento del número de unidades, el tráfico en la línea H12 ha disminuido, pero no hay vuelta atrás. La velocidad promedio de cada uno de los nuevos vehículos es de nueve kilómetros por hora, lo que no supera la velocidad media del año pasado. El recorrido de cinco kilómetros sigue tomando 33 minutos y 31 segundos, un tiempo que no es mucho mejor que el de hace un año.
El problema principal sigue siendo la secuencia semafórica en sentido Llobregat, que presta prioridad a los vehículos que circulan en sentido Besòs. La línea H12 tiene su propio carril en el lateral del lado montaña, pero la rutina diaria de los conductores es agotadora. En algunos tramos, los buses parecen estancados, lo que dificulta mantener una velocidad constante.
La solución parece estar en modificar la secuencia semafórica para priorizar a los vehículos que circulan en sentido Besòs, pero eso podría afectar la comodidad de los peatones. La reforma integral de la Gran Via es un proyecto pendiente, pero no hay detalles sobre cómo se abordará este aspecto.
En resumen, el refuerzo del bus H12 con ocho vehículos no ha logrado mejorar significativamente la velocidad promedio. El tráfico sigue siendo problemático y la solución requiere cambios en la infraestructura viaria.