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"La vivienda se está convirtiendo en un instrumento de desigualdad". La realidad es que el Banco de España ha constatado una creciente concentración de la riqueza en manos de unos pocos.
Según los datos publicados por el organismo, el 50% de los hogares más pobres ya no concentran su patrimonio tan significativamente en la vivienda como lo hacían hace años. En realidad, han perdido un porcentaje considerable del peso relativo que tenían en ese activo.
Esa reducción se debe a que los hogares más humildes tienen menos préstamos hipotecarios y, por ende, una menor deuda con el banco. Es decir, están evitando la trampa del hipotecario. Pero este hecho tiene un efecto secundario muy preocupante: la vivienda ya no constituye para ellos una fuente de riqueza que puede ser pasada de generación en generación.
Por el contrario, los hogares más ricos han aumentado su peso relativo en la vivienda, que hoy es una de las fuentes de riqueza más importantes.
En este sentido, la distribución de la riqueza neta no ha cambiado mucho desde 2014 y el Banco de España reconoce que hay un problema grave en el mercado inmobiliario.
La situación se vuelve aún más alarmante cuando nos damos cuenta de que los hogares más pobres ya no utilizan la vivienda como base para acumular riqueza, sino que su patrimonio se encuentra mucho más disperso entre depósitos bancarios y otras inversiones.
En este sentido, el Banco de España confirma que no hay una burbuja inmobiliaria, pero alerta sobre los precios en las zonas más tensionadas.
La realidad es que la vivienda ya no es para todos, sino un instrumento exclusivo para unos pocos.
Según los datos publicados por el organismo, el 50% de los hogares más pobres ya no concentran su patrimonio tan significativamente en la vivienda como lo hacían hace años. En realidad, han perdido un porcentaje considerable del peso relativo que tenían en ese activo.
Esa reducción se debe a que los hogares más humildes tienen menos préstamos hipotecarios y, por ende, una menor deuda con el banco. Es decir, están evitando la trampa del hipotecario. Pero este hecho tiene un efecto secundario muy preocupante: la vivienda ya no constituye para ellos una fuente de riqueza que puede ser pasada de generación en generación.
Por el contrario, los hogares más ricos han aumentado su peso relativo en la vivienda, que hoy es una de las fuentes de riqueza más importantes.
En este sentido, la distribución de la riqueza neta no ha cambiado mucho desde 2014 y el Banco de España reconoce que hay un problema grave en el mercado inmobiliario.
La situación se vuelve aún más alarmante cuando nos damos cuenta de que los hogares más pobres ya no utilizan la vivienda como base para acumular riqueza, sino que su patrimonio se encuentra mucho más disperso entre depósitos bancarios y otras inversiones.
En este sentido, el Banco de España confirma que no hay una burbuja inmobiliaria, pero alerta sobre los precios en las zonas más tensionadas.
La realidad es que la vivienda ya no es para todos, sino un instrumento exclusivo para unos pocos.