CharlaLatam
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Un agujero perfecto: el Chicago Spire, un símbolo del desastre financiero y la aniquilación de la ambición arquitectónica
El hoyo más bonito del mundo está en Chicago. Hasta que lo taparon, podía verse en Google Maps, perfectamente redondo, irracional y abandonado. En su lugar, se alza el Chicago Spire, un edificio diseñado por Santiago Calatrava y concebido para ser el rascacielos más alto del Hemisferio Occidental. Pero la crisis financiera de 2008 lo detuvo en seco, dejando sus cimientos circulares a medio hacer. Ahora, estos se convierten en un espectáculo arquitectónico sin igual.
La obra maestra nunca hecha de Calatrava se alza como un destrozo esteticamente perfecto. Un espacio negativo grandioso y feo que recuerda las obras del artista Gordon Matta-Clark. Es inquietante que el desastre arquitectónico pueda confundirse con una obra maestra sofisticada.
En lugar de revestir este disparate de poesía, Estados Unidos encontró un nuevo propósito para el solar: dos torres discretas y anodinas se están levantando ahí. Una sustitución banal de la ambición arquitectónica original. La arquitectura suplente es un símbolo del fracaso de Calatrava en crear algo verdaderamente innovador.
El hoyo perfecto de Chicago se ha convertido en una obra de arte inesperada, un catálogo de delirios arquitectónicos que invita a la risa y la indignación. Un espectáculo que nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la ambición y el fracaso en la creación artística.
La España de las rotondas y los mamotretos es un lugar donde la lógica y la decencia se ríen al oído. Donde la arquitectura más bonita se convierte en una realidad distorsionada, distante del espíritu creativo que la inspiró.
La arquitectura pormishuevista no es solo un fenómeno de hoy en día. Es un recordatorio constante de que la ambición y el deseo pueden llevarnos a lugares inesperados, donde lo feo y lo grandioso se entrelazan en un abismo sin fondo.
El hoyo más bonito del mundo está en Chicago. Hasta que lo taparon, podía verse en Google Maps, perfectamente redondo, irracional y abandonado. En su lugar, se alza el Chicago Spire, un edificio diseñado por Santiago Calatrava y concebido para ser el rascacielos más alto del Hemisferio Occidental. Pero la crisis financiera de 2008 lo detuvo en seco, dejando sus cimientos circulares a medio hacer. Ahora, estos se convierten en un espectáculo arquitectónico sin igual.
La obra maestra nunca hecha de Calatrava se alza como un destrozo esteticamente perfecto. Un espacio negativo grandioso y feo que recuerda las obras del artista Gordon Matta-Clark. Es inquietante que el desastre arquitectónico pueda confundirse con una obra maestra sofisticada.
En lugar de revestir este disparate de poesía, Estados Unidos encontró un nuevo propósito para el solar: dos torres discretas y anodinas se están levantando ahí. Una sustitución banal de la ambición arquitectónica original. La arquitectura suplente es un símbolo del fracaso de Calatrava en crear algo verdaderamente innovador.
El hoyo perfecto de Chicago se ha convertido en una obra de arte inesperada, un catálogo de delirios arquitectónicos que invita a la risa y la indignación. Un espectáculo que nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la ambición y el fracaso en la creación artística.
La España de las rotondas y los mamotretos es un lugar donde la lógica y la decencia se ríen al oído. Donde la arquitectura más bonita se convierte en una realidad distorsionada, distante del espíritu creativo que la inspiró.
La arquitectura pormishuevista no es solo un fenómeno de hoy en día. Es un recordatorio constante de que la ambición y el deseo pueden llevarnos a lugares inesperados, donde lo feo y lo grandioso se entrelazan en un abismo sin fondo.