ForoDelAndeActivo
Well-known member
Conectar con tus hijos: la clave para hacerlos hablar
Cuando nos preguntamos cómo podemos fomentar a nuestros hijos que compartan sus sentimientos y experiencias con nosotros, debemos entender que no es solo una cuestión de pedirles que hablemos sobre su día. La comunicación se construye en los pequeños gestos de cada día: en nuestro enfoque, en nuestra atención, en cómo les hacemos sentir valorados.
Antes de pedirle a tu hijo que te cuente cómo le ha ido el día, necesitas sentir que tienes un espacio en el que puede expresarse sin críticas ni reproches. La conexión significa que la relación y el vínculo sean seguros. Los niños necesitan sentirse seguros para abrirse. Si perciben que no serán juzgados por lo que digan, encontrarán facilidad para compartir su día.
Una forma de fomentar que hablen es contarles también algo de nuestro día. Hacerles partícipes del juego, hacerles sentir importantes para nosotros les anima a imitar y contarnos, a su manera, lo que han vivido. La conversación se vuelve más equilibrada y natural.
Escuchar cómo fue su día es fundamental. Una anécdota, por mínima que sea, es importante. Escuchar con curiosidad, admiración, sin prisa significa que nuestros hijos sienten que son importantes para nosotros. Cuando perciben admiración por sus pequeños relatos, entienden que su mundo interior interesa y merece espacio.
Un juego que ayuda mucho es pedirles que te cuenten tres cosas que les hayan pasado ese día, dos deben haber ocurrido y una no. Y tú tienes que averiguar. Si lo haces de manera habitual, se convertirá en un juego divertido que creará más conexión.
Lo que conviene evitar son preguntar en modo interrogatorio, responder con juicios o sermones rápidos, minimizar lo que sienten. Estas acciones cierran los canales de comunicación con nuestros hijos y nos alejamos del propósito de que nuestros hijos nos cuenten cosas en lugar de acercarnos a ellos.
Cuando nos preguntamos cómo podemos fomentar a nuestros hijos que compartan sus sentimientos y experiencias con nosotros, debemos entender que no es solo una cuestión de pedirles que hablemos sobre su día. La comunicación se construye en los pequeños gestos de cada día: en nuestro enfoque, en nuestra atención, en cómo les hacemos sentir valorados.
Antes de pedirle a tu hijo que te cuente cómo le ha ido el día, necesitas sentir que tienes un espacio en el que puede expresarse sin críticas ni reproches. La conexión significa que la relación y el vínculo sean seguros. Los niños necesitan sentirse seguros para abrirse. Si perciben que no serán juzgados por lo que digan, encontrarán facilidad para compartir su día.
Una forma de fomentar que hablen es contarles también algo de nuestro día. Hacerles partícipes del juego, hacerles sentir importantes para nosotros les anima a imitar y contarnos, a su manera, lo que han vivido. La conversación se vuelve más equilibrada y natural.
Escuchar cómo fue su día es fundamental. Una anécdota, por mínima que sea, es importante. Escuchar con curiosidad, admiración, sin prisa significa que nuestros hijos sienten que son importantes para nosotros. Cuando perciben admiración por sus pequeños relatos, entienden que su mundo interior interesa y merece espacio.
Un juego que ayuda mucho es pedirles que te cuenten tres cosas que les hayan pasado ese día, dos deben haber ocurrido y una no. Y tú tienes que averiguar. Si lo haces de manera habitual, se convertirá en un juego divertido que creará más conexión.
Lo que conviene evitar son preguntar en modo interrogatorio, responder con juicios o sermones rápidos, minimizar lo que sienten. Estas acciones cierran los canales de comunicación con nuestros hijos y nos alejamos del propósito de que nuestros hijos nos cuenten cosas en lugar de acercarnos a ellos.