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El crecimiento económico español se está desvinculando de la prosperidad empresarial. A pesar de que la economía del país ha experimentado un crecimiento anual del 1,7% desde el cuarto trimestre de 2019, las pequeñas y medianas empresas (pymes) han crecido solo un 0,26%. Esto se refleja en los últimos datos disponibles de la Central de Balances, donde se detecta que 182.456 pymes cerraron el año con pérdidas, lo que sumaría alrededor de 405.458 empresas en déficit, según calculan las autoridades.
La patronal, a través de su presidenta Ángela de Miguel, señala que este crecimiento no se traduce en prosperidad debido a la carga burocrática y los costes empresariales. La complejidad normativa es un problema grave para las pymes, ya que requiere una gran cantidad de recursos para adaptarse a las nuevas reglas y regulaciones. De Miguel ha reclamado "menos burocracia y más simplificación normativa", como la Unión Europea.
Además, la presión fiscal y los costes laborales son un gran obstáculo para las pymes. El costo laboral por trabajador ha aumentado un 3,4% en comparación con la inflación del 2,7%, lo que reduce la capacidad de maniobra de las empresas. La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del 3,1% para el año 2026 también supone una carga adicional para las pymes.
Un problema más que afecta a las pymes es el absentismo laboral. España lidera la Unión Europea en este aspecto, con un 4,5% de horas perdidas por falta de asistencia, lo que representa unos 33.000 millones de euros en costos para la Seguridad Social y las empresas.
En resumen, el crecimiento económico español no se traduce en prosperidad empresarial debido a la carga burocrática, los costes empresariales, la presión fiscal y el absentismo laboral. Es fundamental encontrar soluciones para reducir estos obstáculos y fomentar el crecimiento sostenible de las pymes.
La patronal, a través de su presidenta Ángela de Miguel, señala que este crecimiento no se traduce en prosperidad debido a la carga burocrática y los costes empresariales. La complejidad normativa es un problema grave para las pymes, ya que requiere una gran cantidad de recursos para adaptarse a las nuevas reglas y regulaciones. De Miguel ha reclamado "menos burocracia y más simplificación normativa", como la Unión Europea.
Además, la presión fiscal y los costes laborales son un gran obstáculo para las pymes. El costo laboral por trabajador ha aumentado un 3,4% en comparación con la inflación del 2,7%, lo que reduce la capacidad de maniobra de las empresas. La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del 3,1% para el año 2026 también supone una carga adicional para las pymes.
Un problema más que afecta a las pymes es el absentismo laboral. España lidera la Unión Europea en este aspecto, con un 4,5% de horas perdidas por falta de asistencia, lo que representa unos 33.000 millones de euros en costos para la Seguridad Social y las empresas.
En resumen, el crecimiento económico español no se traduce en prosperidad empresarial debido a la carga burocrática, los costes empresariales, la presión fiscal y el absentismo laboral. Es fundamental encontrar soluciones para reducir estos obstáculos y fomentar el crecimiento sostenible de las pymes.