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Según un reciente informe de Médicos Sin Fronteras (MSF), en 2025 se registraron casi 2.000 asesinatos de personas, incluyendo personal sanitario y pacientes, en instalaciones médicas en zonas con conflictos armados. Este número es el doble que en 2024 y representa un aumento alarmante en la violencia contra los servicios de salud humanitarios.
El informe, titulado "La atención médica en el punto de mira", revela que estos ataques han alcanzado niveles récord, con un total de 1.981 muertes documentadas en 2025. El Sistema de Vigilancia de Ataques contra la Atención Sanitaria (SSA) de la Organización Mundial de la Salud registró 1.348 ataques que causaron estas muertes.
El país más afectado por estos ataques fue Sudán, con 1.620 personas asesinadas, seguido de Myanmar, Palestina, Siria y Ucrania. La mayoría de estos ataques se deben a la falta de protección para los servicios de salud humanitarios y el personal que los presta.
Según Erik Laan, experto en incidencia política de MSF, este aumento en la violencia refleja una priorización de las necesidades militares sobre la obligación de proteger a los civiles y mitigar los daños a la población civil. "Las partes beligerantes han cambiado la narrativa de los ataques por error a una justificación de que las instalaciones médicas y el personal humanitario han perdido la protección que les otorga el Derecho Internacional Humanitario", afirmó.
Además, estos ataques no solo causan muertes, sino también el cierre de servicios médicos esenciales y la retirada de las organizaciones humanitarias, lo que corta el acceso a la atención sanitaria a comunidades que a menudo no tienen alternativas. Raquel González, coordinadora de MSF España, subrayó que "las personas que viven en zonas de conflicto ya se ven afectadas por la violencia, y la pérdida de la atención médica hace que sus vidas sean aún más insoportables".
En total, entre 2021 y 2025, 2.250 trabajadores humanitarios fueron asesinados, heridos o secuestrados en todo el mundo, lo que representa un aumento del 10% respecto a la misma época del año anterior. Estos números son alarmantes y reflejan la necesidad de proteger los servicios de salud humanitarios y su personal en zonas de conflicto.
El informe, titulado "La atención médica en el punto de mira", revela que estos ataques han alcanzado niveles récord, con un total de 1.981 muertes documentadas en 2025. El Sistema de Vigilancia de Ataques contra la Atención Sanitaria (SSA) de la Organización Mundial de la Salud registró 1.348 ataques que causaron estas muertes.
El país más afectado por estos ataques fue Sudán, con 1.620 personas asesinadas, seguido de Myanmar, Palestina, Siria y Ucrania. La mayoría de estos ataques se deben a la falta de protección para los servicios de salud humanitarios y el personal que los presta.
Según Erik Laan, experto en incidencia política de MSF, este aumento en la violencia refleja una priorización de las necesidades militares sobre la obligación de proteger a los civiles y mitigar los daños a la población civil. "Las partes beligerantes han cambiado la narrativa de los ataques por error a una justificación de que las instalaciones médicas y el personal humanitario han perdido la protección que les otorga el Derecho Internacional Humanitario", afirmó.
Además, estos ataques no solo causan muertes, sino también el cierre de servicios médicos esenciales y la retirada de las organizaciones humanitarias, lo que corta el acceso a la atención sanitaria a comunidades que a menudo no tienen alternativas. Raquel González, coordinadora de MSF España, subrayó que "las personas que viven en zonas de conflicto ya se ven afectadas por la violencia, y la pérdida de la atención médica hace que sus vidas sean aún más insoportables".
En total, entre 2021 y 2025, 2.250 trabajadores humanitarios fueron asesinados, heridos o secuestrados en todo el mundo, lo que representa un aumento del 10% respecto a la misma época del año anterior. Estos números son alarmantes y reflejan la necesidad de proteger los servicios de salud humanitarios y su personal en zonas de conflicto.